Estudio Bíblico

Inicio > Estudio
Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

De toda Palabra que sale de la boca de Dios.



DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.



PARA CAMBIAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA: NECESITAMOS CAMBIAR NUESTROS PENSAMIENTOS.


Pro 23:7. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Rom 12:2 (DHH). No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.
Efe 4:22-24 (NVI). Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.

Comentarios.
Nuestra vida no va a ir más allá de nuestros pensamientos.
La calidad de nuestra vida va a estar de acuerdo a lo que pensamos.
Si pensamos mayoritariamente los pensamientos del mundo (Prov 16:25) vamos a tener una mala calidad de vida porque esos pensamientos están corrompidos por los deseos engañosos del mundo, la carne y el diablo.
Si pensamos mayoritariamente los pensamientos de Dios (Sal 1:2-3) vamos a tener una buena calidad de vida.
El vivir en la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (calidad de vida) va a depender, no del hecho que seamos salvos y asistentes a la Iglesia, sino de que tanto los pensamientos de Dios estén en nuestra mente y corazón todo el tiempo, y los pongamos en práctica.



EL CAMBIO DE PENSAMIENTO ES EN LA DIRECCIÓN DE QUE LA PALABRA DE DIOS SEA NUESTRA FORMA DE PENSAR.

3 Jn 1:2. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Sal 1:1-3. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
Jos 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Mat 7:24-27. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Mat 13:19-23. Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
2 Tim 3:16. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

Comentarios.
El deseo de Dios es que todos nosotros, sus hijos e hijas, seamos prosperados en todas las cosas y tengamos salud, así como prospera nuestra alma.
Ese es el deseo de Dios, pero depende necesariamente de que cumplamos la condición: que nuestra alma sea prosperada. Si nuestra alma no es prosperada, nosotros no vamos a prosperar en todas las demás cosas.
La prosperidad de nuestra alma consiste en alinearla en pensamientos, emociones, sentimientos, voluntad y decisiones a la Palabra de Dios.
Ahora bien, es imposible alinear todo lo que implica nuestra alma a la Palabra de Dios si no la conocemos, leemos, tenemos en ella nuestra delicia y la meditamos (Sal 1:2), entendemos y ponemos en práctica (Jos 1:8, Mat 7:24-27, Mat 13.19-23).
Es impresionante como nos dedicamos, concentramos e invertimos tiempo en adquirir los conocimientos y estudiar una carrera terrenal, pero cuando se trata de la Palabra de Dios, cuya aplicación no es limitada a una sola área de nuestra vida, ni tiene solo una aplicación con resultados temporales sino eternos, por lo general, no tenemos tiempo, deseos, disciplina, etc.
Toda la Palabra, además de que es inspirada por Dios (es la verdad inamovible para todas las cosas, tiempos, circunstancias, etc.) es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir.
Pero todo ello no sucede automáticamente con escucharla una sola vez. Ello es resultado de la diligencia que pongamos en escudriñarla y extraer todas sus enseñanzas.



UN MODELO PARA ACERCARNOS A LA PALABRA Y OBTENER TODO LO QUE DIOS NOS QUIERE DAR A PARTIR DE ELLA.

Jn 5:39. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

Comentarios.
La Palabra es una semilla (Mat 13:19-23) y nuestro corazón es como la tierra en la que la Palabra se siembra.
Para sembrar una semilla, en lo natural, necesitamos preparar la tierra. De la misma manera, para sembrar la semilla de la Palabra en nuestro corazón, necesitamos preparar nuestro corazón para que la reciba.
En primer lugar necesitamos ser conscientes de la necesidad que tenemos de la Palabra, no es una obligación, no es un favor que le hacemos a Dios, es una necesidad. Separados de Cristo (la Palabra encarnada) nada podemos hacer (Jn 15:5).
En segundo lugar, mediante la oración, acción de gracias, alabanza y adoración, y asumiendo voluntaria y decididamente una actitud de concentrarnos y poner atención en ella y en el Espíritu Santo que nos va a guiar a toda verdad con respecto a ella.
En tercer lugar, luego de haber trabajado en la actitud, la leemos o escuchamos atentamente, y tomamos las notas que sean necesarias de aspectos que nos resalten en ella.
En cuarto lugar, y este es un paso clave, como la Biblia dice que la Palabra nos enseña, redargüye, corrige e instruye (2 Tim 3:16), y que la escudriñemos (Jn 5:39), entonces pasamos a la etapa de hacernos preguntas al respecto de ella, como por ejemplo:
¿Cuál es el principio que esa prédica o pasaje que estamos leyendo enfatiza?
¿Qué me está enseñanza a mi particularmente?
¿En que me está confrontando, que de lo que hago normalmente no está bien hecho de acuerdo con esta Escritura?
¿Qué necesita corregir entonces y como lo voy a lograr?
¿Qué pasos prácticos puedo dar para aplicar esta Palabra en mi vida diaria?
En quinto lugar, una vez hecho esto, propongámonos poner en práctica inmediatamente todo lo que hemos aprendido.
Y, finalmente, con el objeto de recordarlo constantemente, las notas, las observaciones, los comentarios y las respuestas a todas esas preguntas que nos hicimos respecto a esa Palabra, anotémoslas en un diario, de tal manera que cuando necesitemos, podamos tener esas notas a la mano como recordatorio y evaluación.
En teoría y al principio, el proceso puede parecer un poco largo o tedioso, pero cuando se establece en nuestra práctica diaria, después de unas cuantas veces de haberlo hecho, y por la ayuda del Espíritu Santo que anhela que nos acerquemos a la Palabra y enseñarnos de ella, ese proceso va a ser automático y se va a convertir en una verdadera delicia.












23 Mar 2009
Referencia: Señorío.