Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La doctrina de Dios.



LA COSMOVISIÓN CRISTIANA BIBLICA (10).

LA DOCTRINA DE DIOS.



Dios es el creador de todo lo que es y existe (Gen 1).
No hay nada en el universo, en los cielos y en la tierra, en el mundo espiritual y en el mundo natural, que no sea creado por Dios (Heb 11:3, Rom 11:36, Hch 17:24, Hch 17:26, Col 1:15-17).
Dios está interesado en toda la humanidad y en la vida humana en todas sus facetas y complejidades (el mundo social) y en todo lo que la rodea y con lo que se relaciona, la creación entera (el mundo natural).
Aún los frutos de la actividad creativa o inventiva del ser humano corresponden a una obra de Dios a través de él, porque ese ser humano es imagen de Dios (cualidades y actividades, Gen 1:16-28) los talentos y las habilidades (Sal 139:13-16), el querer y el hacer (Fil 2:13), es Dios quién ha preparado las buenas obras para que las hagamos (Efe 2:10).
La actividad creativa o inventiva del ser humano no es más que el desarrollo de la semilla que Dios puso, por Su imagen, en el ser humano, para perfeccionar Su Creación en todas sus dimensiones, humana, social, natural.
En ese sentido es que somos colaboradores de Dios (1 Cor 3:9, 2 Cor 6:1): los seres humanos ponemos la actividad creativa o inventiva (creatividad, sabiduría, inteligencia, conocimiento, ciencia) y Dios, que nos dio esas habilidades, también nos da la dirección (fuimos creados en El para buenas obras las cuales El preparó de antemano para que anduviéramos en ellas, el querer como el hacer, Efe 2.10, Fil 2:13, Rom 9:16).
Por lo tanto es Dios quién establece el resultado de la creatividad y/o inventiva en cada persona que desarrolla esa actividad.



El es el Dios de la naturaleza además de ser el Dios de la religión, de lo secular además de lo
sagrado.
Gen 1, Heb 11:3, Rom 11:36, Hech 17:24, Hch 17:26, Col 1:15-17: todo es sagrado porque todo le pertenece a Dios, nada es secular por cuanto nada le es ajeno a Dios.
Dios creó el universo material, lo sustenta y lo declaró bueno (Gen 1:31, 1 Tim 4:4).
A menudo el Dios en el que creemos es demasiado pequeño porque lo hemos hecho demasiado religioso.
Nos parece que sólo le interesa la religión, los edificios religiosos (templos y capillas), las actividades religiosas (la adoración y la liturgia) y los libros religiosos (la Biblia y libros devocionales).
Por cierto, esto le interesa pero sólo si se relaciona con toda la vida. Por ello confrontó tan directamente a los fariseos, porque habían aislado lo religioso, al Dios vivo, de la vida (Mat 23:1-36).
En los profetas del A.T. (Isa 58:1-14) y las enseñanzas de Jesús (Mat 15:3-6, Mar 7:6, Mar 7:9), Dios cuestiona la "religión" si ésta se reduce a cultos religiosos divorciados de la vida real, del servicio en amor y de la obediencia moral del corazón (Sant 1:27).



Es el Dios de la creación además de ser el Dios del pacto.
La Biblia comienza con las naciones, no con el pueblo de Israel; con Adán, no con Abraham, con la creación, no con el pacto.
Cuando Dios escogió al pueblo de Israel no perdió su interés en las naciones (igual, cuando escogió la Iglesia tampoco perdió su interés en las naciones, de hecho, envió la Iglesia a las naciones, Mat 28.18-20, Hch 1:8).
Dan 4:32, Dan 2:21; El gobierna sobre las naciones y el destino de ellas está bajo el control de Dios. Si bien Satanás, antes de la muerte de Cristo en la Cruz, era llamado "príncipe de este mundo" (Jn 12:31, 14:30, Jn 16:11, Efe 2:2) y es su usurpador de facto (Col 2:15), Dios sigue siendo el gobernante último de todo lo que ha creado (Sal 33:13-15).
Gen 12:2-3: Dios ha prometido que al bendecir a Abraham y a su descendencia, bendecirá a todas las familias de la tierra, y que un día será restaurado plenamente todo aquello que la caída arruinó y restituirá la perfección a todo lo que ha creado (Apo 21.1-Apo 22.5).
Esa restauración ya está en camino (Efe 1:9-10, Col 1.20, Rom 8.19-21), avanzará significativamente en el Reino milenial (Isa 2:1-4) y se perfeccionará en el final de los tiempos (Fil 1:6).



Es el Dios de la justicia además de ser el Dios de la justificación (Exo 34:6, Sal 146:7-9).
Dios odia la injusticia y la opresión en todas partes y ama y promueve la justicia en todas partes (personas y naciones).
En el Antiguo Testamento la palabra justicia se menciona 266 veces.
En el Nuevo Testamento se menciona 99 veces.
De hecho, dondequiera que haya justicia en este mundo caído es por la obra de su gracia.
Todos los seres humanos lo sabemos porque todos tenemos un sentido innato de la justicia porque la ley moral de Dios está escrita en el corazón de cada persona (Rom 2:14-15).
La demanda de promover la justicia de Dios (Mat 6:33), si bien se dirige especialmente a su pueblo y a sus hijos e hijas, la Iglesia, se extiende a todas las naciones.
La compasión y la justicia social importaban no sólo en Israel (Isa 58.1-14) y en la Iglesia sino también en las demás naciones (Jer 1.10, Amós 1 y 2, Nahum).
Varios de los libros proféticos incluyen secciones de profecías sobre o contra las naciones por la injusticia presente en ellas (Jer 46 al 52, Joel 3).
Que Dios es Dios de justicia y desea que la justicia reine en todas las naciones y comunidades es evidente en todos los libros de los profetas (mayores y menores) y especialmente en el libro de Nahum.



Conclusión.
Así es el Dios vivo de la Biblia: Su interés lo abarca todo (Sal 24.1-2, Jn 3:16-18).
• No sólo lo sagrado sino lo secular.
• No sólo la religión, sino la naturaleza.
• No solo las personas, sino sus relaciones, sus actividades, sus organizaciones, la sociedad.
• No sólo el pueblo del pacto sino todos los pueblos,
• No sólo la justificación tino también la justicia,
• No solo Su Evangelio sino también Su ley.
De manera que no debemos limitar sus intereses. Es más, los nuestros deberían ser tan amplios como los suyos (Mat 28.18-20, Rom 8.19-21).



BIBLIOGRAFÍA.

“La Fe Cristiana frente a los desafíos contemporáneos”.
John R. W. Stott.
Libros Desafío. CRC Publications. Primera reimpresión, 1999.


18 Abr 2009
Referencia: Tema No. 10.