Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La doctrina de Cristo.



LA COSMOVISIÓN CRISTIANA BIBLICA (11).

LA DOCTRINA DE CRISTO.


Necesitamos recobrar la imagen auténtica de Jesús: el Cristo histórico (el Hijo del Hombre) y bíblico (el Hijo de Dios). Necesitamos verlo en su integridad paradójica.
Como el Hijo del Hombre (Mat 8:20, Mar 11.19), despojado de su gloria (Fil 2:6-7), en su encarnación, pasión y muerte, con sus sufrimientos (Fil 2:7-8), como el Cordero Inmolado, pero también,
Como el Hijo de Dios (Mat 8:29) en la plenitud de su gloria (Fil 2:9-11), Rey de reyes y Señor de señores (Apo 17.14, 1 Tim 6:15), el León de la tribu de Judá (Apo 5:5), el Todopoderoso (Apo 1:8), el Cordero Vencedor (Apo 1:12-18).
Como Siervo y Señor.
En su Encarnación y en su Reinado cósmico.
Jesús no solo es nuestro Salvador, es el Señor del Reino (Rom 10:8-10); su obra no solo fue la salvación, también fue la redención (Luc 19.10) para el restablecimiento de la plenitud del Reino (Jn 3:3-5).

Jesús fué enviado por el Padre para:
Bendecir la vida de quienes estábamos perdidos, en necesidad, en opresión (Luc 4:18-19).
Para servir (no para ser servido) y para dar su vida por muchos (Mat 20:28, Luc 10:45).
Para rescatar toda Su creación de la corrupción a la que estaba sujeta por causa del pecado (Jn 3:16), regresándola a Su plan original (Luc 19:10) estableciendo el gobierno, el reino de Dios sobre ella (Mat 6:9, Rom 8.19-21).
De la misma manera debemos hacerlo nosotros, sus seguidores, si es que verdaderamente somos sus seguidores (Jn 20:21).
Como herederos de Abraham somos bendecidos para bendecir (Gen 12.1-3) a todas las familias (naciones) de la tierra.
UNO. Jer 1.10: derribando, arruinando, arrancando y destruyendo las obras de las tinieblas sobre reinos y sobre naciones, y plantando y edificando el Reino de Dios en ellas.
DOS. 1 Cro 12:32: siendo entendidos en los tiempos para enseñarles lo que hay que hacer.
TRES. Jer 15:19: convirtiéndolas al Reino y no convirtiéndonos nosotros a ellas.
CUATRO. Mat 5:13-16: siendo la sal que frene y le ponga un alto a la maldad y el pecado en ellas, y les muestre la luz para vivir en la justicia, la paz y el gozo del Reino (Rom 14:17)
CINCO. Mat 13:33: para transformarlas a la imagen del Reino de los cielos (Mat 6:10).


Conclusión.
El Jesús en el que nosotros creemos no fue un Jesús ocupado de sí mismo y de sus deseos, no fué un Jesús para quién Dios debía girar alrededor de El.
Jesús vivió ocupado de los demás y de sus necesidades.
Jesús giró alrededor del plan del Padre y vino a hacer la voluntad del Padre, no la suya propia.
Si la misión cristiana ha de tener la misión de Cristo por modelo, seguramente implicará que necesitamos y debemos entrar en el mundo de los demás tal como lo hizo Cristo.
En la evangelización ingresamos en el mundo de sus pensamientos, sus sentimientos, sus decisiones, en el mundo de su tragedia y su desorientación, con el fin de llevarlos a Cristo allí donde se encuentre.
En la acción social, ingresamos en el mundo de sus necesidades emocionales, psicológicas, físicas y sociales (Luc 4:18-19), que tal vez nunca hayamos conocido ni sentido antes, con la disposición de renunciar a la comodidad y seguridad para entregarnos a nosotros mismos en servicio a ellos (Fil 2:3-4, Mar 10:42-45).
La misión requiere una identificación con las personas en su situación real: Jesús tuvo compasión de los seres humanos necesitados, ya fuesen enfermos o desamparados, hambrientos, atormentados o indefensos. En consecuencia, nosotros también debemos tener compasión de ellos (Mat 25:31-46).


BIBLIOGRAFÍA.

“La Fe Cristiana frente a los desafíos contemporáneos”.
John R. W. Stott.
Libros Desafío. CRC Publications. Primera reimpresión, 1999.


18 Abr 2009
Referencia: Tema No. 11.