Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La doctrina de la Iglesia.



LA COSMOVISIÓN CRISTIANA BIBLICA (16).

LA DOCTRINA DE LA IGLESIA.



La identidad de la Iglesia.
Hoy, muchos consideran (la mayor parte de las veces, inconscientemente), que la Iglesia es una especie de club en el que el interés común de sus miembros resulta ser Dios, pagan una suscripción (los diezmos y las ofrendas) y disfrutan de los privilegios que corresponden a los miembros.
Para Dios, sin embargo, la Iglesia es la única sociedad corporativa que existe en el mundo para beneficio de aquellos que no son miembros de la misma (1 Ped 2:9-10, Mar 10:42-45, Fil 2.3-8)
Necesitamos, urgentemente, recuperar la "doble identidad" de la Iglesia.
Por un lado, es un pueblo "santo" llamado a salir del mundo para pertenecer a Dios (1 Ped 1.13-16).
Pero por otro lado, es un pueblo "en el mundo", pues es enviado de vuelta al mundo para testificar y servir (2 Cor 5:18-20, Jer 15.19, 1 Cro 12.32, Efe 4.11-12)
En su ya larga historia, la Iglesia rara vez ha mantenido su doble identidad.
A veces, por acentuar su santidad ha caído en el error de retirarse y aislarse del mundo.
Otras veces, por acentuar su estar en el mundo se ha conformado a las normas y valores del mundo hasta contaminarse con ellos.
No obstante, si no preserva ambos aspectos de su identidad, no puede llevar a cabo la misión.
La misión surge de la doctrina bíblica de la relación de la Iglesia con la sociedad.
Una eclesiología desequilibrada lleva a una misión igualmente desequilibrada.
Mat 5:13-16, Mat 13:33, 1 Ped 2:11-17: nuestra actitud hacia el mundo no puede ser de plena identificación y defensa (como si no existiera ningún mal en él) ni tampoco de completa negación (como si no existiera nada bueno en él) sino que debe ser una combinación de ambas, y asimismo ha de ser especialmente desafiante, reconociendo su potencialidad como mundo de Dios y buscando que la vida del mundo se adecue cada vez más a su señorío.



Aplicación práctica.
Todo cristiano está llamado a ser testigo (1 Ped 2:9-10) y siervo (Mar 10:42-45). Jesús testificó y asimismo dijo "yo estoy entre vosotros como el que sirve" (Luc 22.27), de manera que servicio y testimonio son inseparables.
La metáfora de la Iglesia como cuerpo refuerza esta enseñanza (1 Cor 12:1-31). Así como cada miembro del cuerpo humano tiene una función distinta, cada miembro del cuerpo de Cristo también tiene un ministerio distinto.
A su vez, cualquiera que sea nuestro llamado especial, lo dejaremos a un lado en situaciones de urgencia. El sacerdote y el levita de la parábola del buen samaritano no habrían podido justificar su vergonzosa actitud al pasar al lado del hombre que había sido asaltado y golpeado, diciendo que su llamado era a trabajar en el templo (Luc 10.25-37, Mat 25:31-46).
Si somos llamados a un ministerio predominantemente social, aún tenemos la obligación de testificar.
Si somos llamados a un ministerio predominantemente evangelístico, no debemos pensar por eso que no nos corresponde ninguna responsabilidad social.
La Iglesia local ampliará su alcance y se volverá cada vez más polifacética y efectiva si aprovecha plenamente los diversos dones y llamados de todos sus miembros.
Necesita estimular y formar (Efe 4:11-12) a las personas que comparten una misma inquietud a que se unan para formar grupos de "intereses especiales" o de "reflexión y acción".
Unos tendrán objetivos evangelísticos y otros se ocuparán de problemas sociales y ambos se complementan entre sí.
Ministerio de Evangelismo, de Visitación, de Misericordia, de Alabanza, de Enseñanza, Profético, de Intercesión, etc.
Ministerio Laboral, Ministerio de Negocios, Ministerio de Formación y Educación, Ministerio Pölítico, Ministerio de Arte, Ministerio de Gobierno, etc.
Necesita darles periódicamente la oportunidad de informar a la congregación sobre sus respectivos ministerios. Con ello se reafirmará la naturaleza representativa de los mismos y podrán recibir de su comunidad de origen un valioso apoyo que puede consistir en consejería, estímulo, oración, sostén económico, etc.
Ningún cristiano puede ni debe participar en ministerios de toda clase, pero cada iglesia local (al menos las medianas en adelante) puede y debe comprometerse en la mayor variedad de ministerios posibles por medio de grupos, que permiten a la iglesia diversificar en gran medida su esfera de acción.
La Iglesia necesita salir al mundo creado por Dios y habitado por seres hechos a su imagen, el mundo al que vino Cristo y al cual nos envía, pues allí es donde debemos estar, el ámbito en el que hemos de vivir y amar, testificar y servir, sufrir y morir por Cristo (Jn 20:21, Mat 28.18-20, Mat 16:15-18, Jn 17.11, Jn 17.15).


BIBLIOGRAFÍA.

“La Fe Cristiana frente a los desafíos contemporáneos”.
John R. W. Stott.
Libros Desafío. CRC Publications. Primera reimpresión, 1999.

“Caminar con los Pobres”.
Bryant L. Myers.
Ediciones Kairos, 2002.





18 Abr 2009
Referencia: Tema No. 16.