Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Justificación (1).



ENSEÑANZA No. 32.

JUSTIFICACIÓN (1).



Objetivos de la enseñanza.
Entender el concepto de la justificación en Cristo Jesús, y el valor que ella tiene.
Entender que debido al valor tan alto de nuestra justificación y a la declaración asociada a ella que Cristo hace, necesitamos vivir de una manera digna y consecuente con la fe que Cristo tiene en nosotros.


Definición.
Es un término legal equivalente a salvación, pero que enfatiza en el resultado del fallo judicial a nuestro favor derivado del pago del precio de nuestra redención por Cristo.
Significa absolver, declarar justo (Deut 25:1, Prov 17.15, Rom 8:33).
Es la acción del Juez (Dios, el juez de toda la tierra, Gen 18.25) que nos declara justos en virtud de que Cristo tomó el acta de los decretos que nos era contraria, clavándola en la Cruz donde pagó el precio de nuestra condena (la muerte) y por ende, anulándola (Col 2:13-15).
Pablo emplea sinónimos para la palabra justificar como “contar por justicia” (Rom 4:3, Gal 3.6), “perdonar (cubrir) los pecados” (Efe 1:7, Col 1:14), “no inculpar de pecado” (Rom 5:13) y expresan la idea de la cancelación de una responsabilidad legal y el otorgamiento de una posición legal de inocencia.
La justificación es la acción de Dios de remitir los pecados de los hombres culpables, y considerarlos justos gratuitamente, por su gracia mediante la fe en Cristo (Efe 2:8-9), sobre la base, no de sus propias obras sino de la obediencia de Cristo a la ley (Mat 5:17) y el derramamiento redentor de Su Sangre, en representación de ellos.
Es la formulación de la verdad central del evangelio de que Dios perdona a los pecados que creen.
La “justicia de Dios” es un concepto preponderantemente legal, judicial, que indica la benevolente obra de Dios de otorgar a los pecadores culpables una justificación legal, absolviéndolos en el tribunal celestial sin perjuicio para su propia justicia como Juez de toda la tierra (Gen 18:25, Jer 25:31).
Es el acto fundamental de bendición de Dios, porque nos salva del pasado y nos ofrece seguridad para el futuro. Por una parte significa perdón y la finalización de las hostilidades entre Dios y nosotros (Hch 13.39; Rom 4:6-8; 5:9-10), y por otra parte, aceptación y derecho a todas las bendiciones prometidas a los justos en cuanto a la adopción y la herencia (Gal 4:4-7; Rom 8:14-17).
Nos trae la paz con Dios porque nuestros pecados son remitidos (Rom 4:7-8, Sal 32.1-5) y la esperanza de la gloria de Dios porque se acepta al pecador como justo (2 Cor 3:18, Rom 5:2, Col 1:27).
Esta esperanza es segura; porque la justificación tiene significación escatológica. Es el juicio del último día traído al presente, como veredicto final e irreversible.
En consecuencia, nosotros que hemos sido justificados podemos estar seguros de que nada nos separará jamás del amor de nuestro Padre Dios (Rom 8:30–39). Nuestra glorificación es segura (Rom 8.30).
Nuestra futura comparecencia ante el trono de Cristo (Rom 14.10-13; 2 Cor 5.10) puede privarnos de determinadas recompensas (1 Cor 3:12-15), pero no de nuestra posición como personas justificadas e hijos e hijas de Dios.



18 Abr 2009