Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Justificación (2).



ENSEÑANZA No. 33.

JUSTIFICACIÓN (2).



Objetivos de la enseñanza.
Mejorar el entendimiento del concepto de la justificación en Cristo Jesús, y el valor que ella tiene.
Mejorar nuestro entendimiento y convicción de que debido al valor tan alto de nuestra justificación y a la declaración asociada a ella que Cristo hace, necesitamos vivir de una manera digna y consecuente con la fe que Cristo tiene en nosotros.


La base de la justificación.
Dios nos justifica a nosotros (los pecadores) sobre una base justa: a saber, que Jesucristo, actuando en nuestra representación ha satisfecho las demandas de la ley de Dios.
El nació bajo la ley (Gal 4.4) a fin de cumplirla y cargar con la pena impuesta por la ley en lugar de nosotros. Con su muerte quitó nuestros pecados (Rom 3:25; 5:9).
Por su obediencia a Dios ganó para todos nosotros la posición de cumplidores de la ley para todos los que estamos en El (que hemos creído en El como Señor) (Rom 5:19, 10:8-10).
El fue obediente hasta la muerte (Fil2.8) y tras su vida de justicia padeció la muerte de los injustos, y llevó la maldición penal impuesta por la ley (Gal 3:13; Isa 53.4–12).
En su persona los pecados de su pueblo fueron juzgados y expiados en la cruz. Por este acto de justicia vino a todos nosotros la justificación (Rom 5.18).


Las consecuencias de la justificación.
Los creyentes somos hechos “la justicia de Dios” en y por Cristo, que no conoció pecado personalmente, pero que en forma representativa fue tratado y juzgado como pecador y juzgado en lugar de nosotros (2 Cor 5:21).
En consecuencia, Cristo nos ha sido hecho por Dios nuestra justicia (1 Cor 1.30). El punto que ello hace resaltar es que los creyentes somos considerados justos ante Dios (Rom 5.19) al ser admitidos por él a compartir la posición de Cristo, aceptables en él (Efe 1:6). En otras palabras, Dios nos trata según los méritos de Cristo. De modo que cuando Dios nos justifica sobre la base de la obediencia y la muerte de Cristo, actúa justamente. Lejos de comprometer su justicia legal, este método de justificación en realidad la exhibe (porque la falta no queda sin consecuencia, sin castigo).



La base y el medio de la justificación.
La base, el fundamento de la justificación es lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz del Calvario al morir en ella (pagar el precio de nuestra culpa) y derramar Su Sangre para limpiarnos de toda maldad.
La fe no es la base de la justificación. Si así fuera, se trataría de una obra meritoria, y entonces no seriamos como aquellos que no obran (Rom 4.5).
La fe y la gracia son los medios que Dios usa para hacer llegar la justificación basada en la muerte de Cristo (Rom 4:16, Efe 2:8).
La fe y la gracia excluyen totalmente las obras (Rom 11.6, Isa 64:6, Luc 17.10).
La fe en Cristo es el medio por el cual se recibe la justicia y se otorga la justificación. Los pecadores, ahora creyentes, fuimos justificados por o por medio de la fe.
Las Escrituras citan el caso de Abraham, que creyó a Dios, y le fue contado por justicia, para probar que el ser humano es justificado por medio de la fe, sin las obras (Rom 4.3-14; Gal 3.6). Lo que ello significa es que la fe de Abraham, la confianza plena en la promesa de Dios, fue lo que proporcionó la ocasión y el medio para su justificación.


18 Abr 2009