Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

¿Por qué estudiar los últimos tiempos?



LOS ULTIMOS TIEMPOS DE LA HISTORIA (03).

¿POR QUÉ ESTUDIAR LOS ÚLTIMOS TIEMPOS?



Razones.

Por lo menos 25% de la Biblia cuando fue escrita, era profecía.
Una buena parte de ella ya se ha cumplido, lo que confirma nuestra fe. Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.
Falta otra parte que tiene que ver con lo que viene. Si lo que fue profetizado que corresponde al pasado se ha cumplido al pie de la letra, lo que está profetizado para el futuro también se cumplirá; El lo dijo, El lo hará (Num 23:19).
Si es parte de la Palabra y Dios nos ha dicho que la Palabra debe ser nuestra meditación y nuestra delicia de día y de noche, necesitamos meditar constantemente en la profecía y en sus consecuencias para nuestras vidas.

2 Ped 1:19-21.
La Palabra profética más segura: lo que está profetizado vendrá.
Estar atentos a ella porque es como una antorcha en un lugar oscuro; guía nuestros pasos para que no tropecemos.
Hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en nuestros corazones, hasta la segunda venida de Cristo.
Ninguna profecía es de interpretación privada, la tenemos que conocer todos.

Dan 12:4.
La “apertura del sello” o la habilidad para entender la profecía del tiempo del fin, conforme a Daniel, esperará hasta que muchos corran de “aquí para allá y el conocimiento aumentará”
Nadie duda de que la nuestra es una época en que la gente corre de aquí para allá y el conocimiento aumenta enormemente, más que en cualquier otra época de la historia.
El conocimiento secular a la vez que el conocimiento de la verdad profética ha aumentado tremendamente en este tiempo.

1 Cro 12:32: entendidos en los tiempos para saber que hacer.
Mantenernos firmes en nuestra fe en medio de las circunstancias.

En los tiempos cercanos a los últimos tiempos y en los últimos tiempos van a levantarse muchos falsos profetas, apóstoles, maestros (Mat 24:5, 11); muchas de sus falsas enseñanzas tendrán que ver precisamente con los últimos tiempos y en contra de lo que dice la Palabra, para engañar aún a los escogidos (Jim Jones, David Koresch, etc.).
Necesitamos entender y saber lo más que podamos de los últimos tiempos para no ser engañados (Luc 21:8).

1 Tim 5:2-4: el día del Señor vendrá como ladrón en la noche pero a nosotros no nos debe sorprender porque no estamos en tinieblas (La Palabra profética es luz que alumbra nuestro camino, Sal 119: 105.

2 Cro 20:20: “Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis
prosperados.”

Mat 24:36-41. Muchos vieron la señal del diluvio, el arca. Pero pensaron que Noé estaba loco y no hicieron caso a las señales, estaban tan bien, personalmente y desde el punto de vista de la carne, que no pensaron que sería posible que viniera el diluvio, menos en un tiempo como ese.
Las personas solo suelen acercarse a Dios en los tiempos de crisis, y aún así, algunos tampoco lo hacen; como dice el refrán popular, “están viendo llover y aún así no sacan el paraguas”.


¿Qué efectos deberíamos esperar del estudio de la Palabra profética?
La profecía resalta, cuando es apropiadamente enseñada, el retorno “inminente” de Cristo, esto es,
que El puede volver en cualquier momento, lo que constituye una de las fuerzas espirituales más
motivadoras en la historia de la Iglesia, con los siguientes efectos:
Uno. Conocimiento (Ose 4:6): el pueblo que tiene conocimiento no perece ni es desechado; tiene confianza, fortaleza y paz.
Dos. Jn 14:1-3: el resultado de la fe es que no se turbe nuestro corazón. En la casa del Padre hay muchas moradas y Jesús está preparando lugar para nosotros, El vendrá de nuevo otra vez y nos tomará consigo para que donde El esté estemos también nosotros.
Tres. Fe: el cumplimiento profético pasado incrementa nuestra fe en la palabra profética futura, fortalece nuestra fe, ganamos en fortaleza para soportar las pruebas venideras (si es que vamos a pasar por ellas).
Cuatro. Santidad (Mat 25:1-13): conocer lo que viene nos disuade de ser como las vírgenes insensatas, y nos convierte en personas como las vírgenes prudentes, listos para cuando el Señor venga (Luc 21:36).
Cinco. Evangelismo y misiones: saber lo que les espera a los inconversos si no se convierten de sus malos caminos nos disuade a incrementar nuestro esfuerzo evangelístico a favor de ellos, lo que trae crecimiento a la Iglesia y al Reino.
Seis. Santidad más evangelismo: produce avivamiento y transformación (una sociedad más humana y mejor mientras viene el Señor, menos afectados por los pecados individuales y sociales que nos aquejan como sociedad).


Tres hechos significativos que resaltan respecto a la segunda venida de Cristo.

La Cruz, el acontecimiento más significativo de todos los tiempos.
Jesús murió en esa Cruz por todos los pecados del mundo.
Retrospectivamente hasta Adán y Eva.
En perspectiva hasta la última persona que nazca en el mundo durante el milenio.
Ese milagro de salvación fue posible debido a Quién es El: el Hijo de Dios sin pecado.
La crucifixión no fue simplemente la muerte de un hombre por los pecados de los seres humanos sino la muerte del Unigénito Hijo de Dios por los pecados de la humanidad.

Toda la humanidad tiene que optar.
Toda persona en toda generación tiene que elegir obedecer a Dios o hacer lo que se le da la gana.
En ese sentido, cada individuo determina dónde y cómo pasará la eternidad: con o sin Dios.
Esas son las dos únicas opciones.

Cada uno de nosotros tiene que elegir: usted, si aún no lo ha hecho, tiene que elegir.



20 Abr 2009