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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El surgimiento de Israel.



LOS ULTIMOS TIEMPOS DE LA HISTORIA (09).

EL SURGIMIENTO DE ISRAEL.



Del surgimiento de Israel a la manifestación gloriosa: una generación.
Mat 24:32-35. Esta parte de la profecía también es importante porque se refiere a un asunto clave en cuanto a los tiempos y señales de los últimos tiempos: el resurgimiento de Israel como nación Israel juega un papel clave. Todos los acontecimientos de los tiempos finales tienen que ver, fundamentalmente, con Israel, su fe, su ubicación, y con Jerusalén la ciudad santa.
Zac 12:2-3. Las profecías sobre Jerusalén dejan claro que la Ciudad Santa será el centro de los acontecimientos mundiales del tiempo del fin.
El conflicto entre Israel y los árabes palestinos atraerá la atención cada vez más enfocándola en Jerusalén.
En todas estas cosas relacionadas con los últimos tiempos, las situaciones acerca de Jerusalén en particular, e Israel en general, son las que se deben observar, en cuanto lugares del destino profético que se preparan para desempeñar su papel definitivo.



La higuera.
La higuera es un árbol muy apreciado; la Biblia lo menciona en muchas ocasiones junto a la vid (Deut 8:8; Sal 105:33; Jer 5:17; Joel 1:12).
• La higuera: Israel.
• La vid: la Iglesia.
Tipo de Israel: se está refiriendo al florecimiento y/o resurgimiento de Israel como nación.
La higuera es usada por el Señor como emblema de Israel, y la maldición de la higuera estéril (Mar 11:12-17) constituye una parábola: el pueblo no había respondido al llamamiento del Señor, que por ello anuncia su juicio.
Este árbol tenía las hojas que vienen con los primeros frutos; aunque, como señala Marcos, «no era tiempo de higos» (del verano, la verdadera cosecha), hubiera debido tener al menos los higos verdes de la primavera.
La presencia de las hojas sin el fruto es indicación de la profesión religiosa de Israel sin fruto, y constituye una solemne advertencia acerca del peligro del nominalismo religioso en general.
Según la profecía, la higuera de Israel deberá reverdecer al final de los tiempos.



El resurgimiento de Israel como nación.
En los tiempos finales Israel y el pueblo judío ocupan un papel central, determinante, a tal punto que podemos afirmar sin lugar a equivocarnos que el lugar central de esos tiempos no los ocupa el anticristo, sino Israel. El anticristo solo es una pieza en el ajedrez de Dios tendiente a la restauración de Israel como su pueblo y su incorporación a Su familia.
En la Biblia hay dos pasajes proféticos más que se refieren a este resurgimiento y que mencionan las características que debía cumplir este resurgimiento (Ezeq 37:1-14, Eze 39:21-29. Notemos algunas cosas importantes en estos pasajes.
Los huesos secos representan a la casa de Israel, a la que el Señor prometió que los traería de regreso a la tierra de Israel y que reposarían en su tierra: la restauración de Israel (y de Jerusalén).
Que cuando se estaban juntando se escuchó un ruido que sacudió la tierra (BAD, NVI, PDT).
Que se convertirían en un ejército grande en extremo.
Que Dios pondría su Espíritu en ellos.



Se escuchó un ruido que sacudió la tierra.
Durante la primera guerra mundial Inglaterra, debido al poderío alemán, estaba perdiendo la guerra, entonces recurrió a un científico judío para que determinara formas de poder utilizar el TNT (dinamita) de tal manera que pudieran darle vuelta al resultado de la guerra.
El uso de la dinamita en grandes cantidades, tal como sucedió en esa primera guerra mundial, al explotar, produce un ruido muy fuerte y un estremecimiento de la tierra alrededor del lugar de la explosión.



La restauración de Israel.
Como el científico alemán logró una aplicación que cambió el curso de la guerra, en agradecimiento, los ingleses le pidieron que pusiera el precio de su ayuda, a lo que él contestó pidiendo que Palestina fuera declarada la patria internacional de los judíos, aprovechando que Inglaterra tenía el control de esa región, lo que dio lugar a la declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917 que entre sus puntos relevantes menciona:
• La simpatía inglesa por las aspiraciones del pueblo judío.
• La aprobación del Gabinete a esa solicitud.
• Que se estableciera en Palestina una patria nacional para el pueblo judío.
• El compromiso de Inglaterra de hacer sus mejores esfuerzos para facilitar el cumplimiento de ese objetivo.
Como consecuencia de ello, la extensión territorial se fue incrementando de 350,000 acres que fueron inicialmente y que los judíos compraron con fondos propios hasta los aproximadamente trece mil kilómetros cuadrados de extensión que tiene actualmente (sin incluír las alturas del Golán y la franja occidental que son territorios ocupados después de la guerra contra los árabes en 1967).
Gradualmente también se fue incrementando el número de judíos establecidos allí, de menos de 25,000 en 1917, a más de 5 millones actualmente.
Literalmente, la profecía de que se juntarían hueso con hueso se fue cumpliendo gradualmente.

Aunque Dios bendecía a Israel a partir de ese tratado, Gran Bretaña se retractó:
En 1939, luego de muchos conflictos entre árabes y palestinos con los judíos, emitió una “Carta Blanca” que favorecía la independencia árabe y su control de la zona.
Luego de no lograr que se mantuviera la paz entre palestinos y judíos después de la segunda guerra mundial los británicos se retiraron de Palestina en 1948.
El 14 de mayo de 1948, el Consejo Nacional y el Consejo Sionista General proclamaron, desde Tel Aviv, el establecimiento del estado soberano de Israel.
Los Estados Unidos y Rusia reconocieron a la nueva nación que, después de mucho debate, fue aceptada como miembro de las Naciones Unidas con una votación de 37 a 12.



La restauración de Jerusalén.
En Luc 21:24, que es parte de la versión de Lucas sobre el sermón del Monte de Mat 24, Jesús profetizó que Jerusalén sería hollada por los gentiles hasta que los tiempos de los gentiles se cumplieran.
Los tiempos de los gentiles se refieren al dominio de Jerusalén por naciones no judías, situación que comenzó con el cautiverio en Babilonia en el año 606 a.C.
En 1967 (la guerra de los seis días), por primera vez desde el cautiverio de Babilonia, los judíos recuperaron el control de Jerusalén.



Que se convertirían en un ejército grande: esto tiene dos cumplimientos.
El incremento de la población de Israel de menos de 25,000 en 1917 a más de 5 millones actualmente.
La mayor parte de la población de Israel se convierte de un día para otro en parte de uno de los ejércitos más poderosos del mundo (y parte preparada y entrenada) al momento de cualquier conflicto armado que les amenace directamente  por ello pudieron derrotar en únicamente seis días a todos los ejércitos árabes que desde todas las naciones vecinas trataron de invadirles y hacerlos desaparecer del mapa, y que sumados eran superiores al ejército judío en una proporción de 1 a 10.



Que Dios pondría Su Espíritu en ellos.
De todo este pasaje profético, esta es la única parte que aún no ha tenido cumplimiento, pero cuyo cumplimiento podría llegar en un abrir y cerrar de ojos como sucedió en Pentecostés con los Apóstoles y sus acompañantes, al iniciarse la Iglesia del Señor Jesucristo (llamada la Iglesia Primitiva).
Y el cumplimiento de esta parte ya está próximo.
Cada vez es mayor el número de judíos que se convierten al cristianismo.
Muchos judíos (entre ellos, muchos estudiosos) están examinando las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento como nunca antes.
Los judíos religiosos están tan preocupados por esto que ellos mismos están tratando de aprender las cualidades que deben esperar tenga el Mesías.
Están convencidos de que se acerca el tiempo de la revelación del Mesías para la nación.
Algunos están empezando a reconocer que su Mesías será tal como Jesucristo.
Así de cerca están de la etapa del Espíritu, apenas a un respiro de volverse a su Mesías.



“No pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.
En Mat 24 hay dos series de “todas estas cosas”.
La primera de ellas se refiere a las de “principio de dolores”, que es la respuesta que Jesús le da a las preguntas de sus discípulos.
La segunda de ellas se refiere al pasaje de la higuera, es decir al surgimiento de Israel como nación y los hechos subsecuentes a ello, es decir, la tribulación y la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo.
La mención de que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca se refiere a lo mencionado justo antes de “generación” es decir, a la generación de los que vean la señal de Israel cuando se volvió una nación reconocida o cuando toma posesión de la mayor parte de Jerusalén. Parece haber solo cuatro generaciones a escoger:
UNO. La generación de los discípulos, pero nada de ello pasó en esa generación, entonces es poco probable que Jesús tuviera en mente y se hubiera referido a esa generación.
DOS. La generación que vivió la primera guerra mundial, pero esa generación prácticamente ya desapareció, por lo cual también es poco probable que fuera esa generación la que Jesús tuvo en mente.
TRES. La que estaba viva cuando Israel fue reconocida como nación en 1948.
CUATRO. La que estaba viva cuando Israel tomó posesión de la mayor parte de Jerusalén en 1968.



¿Cuánto dura una generación?.
Gen 15:13-16, que habla de cuatrocientos años de opresión de los judíos en Egipto y de la cuarta generación que será en el tiempo en el cual saldrán de allí, por lo que se puede deducir que Dios se estaba refiriendo a generaciones de 100 años.
En Sal 90.10 dice que los días de nuestra vida llegan a setenta años y en los de mayor vigor a 80 años, por lo tanto, la duración de una generación sería de entre 70 y 80 años.
Entonces, el término generación puede significar, en el contexto 40, 70, 80 o 100 años (porque aún no se han cumplido los 40 años de la toma de Jerusalén).
En conclusión:
UNO. No podemos fijar una fecha de la segunda venida; hacerlo, en cualquier caso, sería una especulación que solamente dañaría y decepcionaría al Cuerpo de Cristo.
DOS. El estudio de la profecía ha sufrido más por los que fijan fechas (decepción, frustración, toma de decisiones equivocadas, incredulidad) que por ninguna otra cosa.
TRES. Además, Jesús dijo claramente que la fecha nadie la sabía, solamente el Padre; hacerlo sería desobedecer a Dios además de creerse por encima de Dios.
CUATRO. Lo que si nos dijo Jesús es que si bien es cierto no podemos conocer la fecha, si podemos conocer la temporada: después del surgimiento de Israel como nación.
CINCO. Aunque no podemos tener la certeza absoluta de que la nuestra sea la última generación anterior al retorno de nuestro Señor, podemos tener la seguridad de una cosa: nuestra generación tiene más razón para creer que El pudiera retornar durante nuestro tiempo de vida que cualquier otra generación que nos haya precedido.



Otras observaciones acerca de Israel con respecto a los últimos tiempos.
Muchas profecías están cumpliéndose ante nuestros ojos, pero no podían haberse cumplido antes de que Israel estuviera de regreso en su tierra, como esta hoy.
Israel y sus vecinos árabes, que apenas comprenden una pequeña fracción de la población mundial, están desde hace mucho tiempo, en el centro de la escena mundial, tal como la Biblia dijo que estarían en los últimos días.
Una nación nunca pudo mantener su identidad nacional, ni siquiera por trescientos, menos por quinientos años, después de haber sido sacada de su territorio patrio, salvo Israel.
¿Por qué continuaron sobreviviendo cuando los poderosos hititas, asirios, babilonios, espartanos, etc., se esfumaron?, porque Dios lo prometió.
Dos profecías especiales (Isa 41:18-20, Isa 43:19). Si bien es cierto estados dos profecías son para los tiempos posteriores o que siguen a la manifestación gloriosa de Cristo, ya se ven indicios de lo que El tiene pensado:
UNO. En los años transcurridos desde que Israel se convirtió en nación, la precipitación pluvial ha aumentado notoriamente en toda Palestina.
DOS. Consecuentemente la nación ha producido cosechas de proporciones sorprendentes de frutas y verduras de tamaño mayor que las que se cultivan en el afamado Valle Imperial de California.
El desierto israelita demuestra estar listo para “alegrarse”, “regocijarse” y “florecer” y “reventar en capullos” como el azafrán.



20 Abr 2009