Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Las siete semanas de Daniel.



LOS ULTIMOS TIEMPOS DE LA HISTORIA (16).

LA TRIBULACIÓN.



Mat 24:9-24 (Mar 13:9-23).


Entonces os entregarán a tribulación.
La palabra “entonces” indica que después del surgimiento de Israel como nación (o de la recuperación del control de ella), vendrá la tribulación, en el período de tiempo de la generación que haya vivido alguno de esos dos acontecimientos (entre 40 y 100 años después).
Este es un período de tiempo que durará 7 años (una semana de años), (Dan 9:27).
Por el contexto de esta afirmación, y como veremos un poco más adelante, podemos deducir claramente que está hablando del período completo de la tribulación con sus dos etapas: la tribulación y la gran tribulación, y cuyas características generales más relevantes serán:
UNO. Que los creyentes que vivan en ese tiempo van a ser aborrecidos por causa de su fé en Cristo, perseguidos y matados.
DOS Entonces, por esas causas, muchos van a tropezar y traicionar su fe y a los hermanos, aborreciéndolos y entregándolos a los perseguidores.
TRES. Todo ello se verá favorecido y complementado también porque surgirán muchos falsos profetas, no como en este tiempo que van surgiendo uno que otro, y una vez por aquí, otra por allá. En ese tiempo serán muchos y en muchos lugares simultáneamente.
CUATRO Habrá una multiplicación de la maldad que enfriará el amor de muchos  esta multiplicación de la maldad, porque enfriará el amor de muchos, posiblemente se refiere básicamente a que los seres humanos, más que nunca, después del diluvio, estarán inclinados a sus propios pensamientos, a sus propios caminos, y separados de Dios por falsas creencias que los separarán del amor de Dios (aunque Dios los sigua amando y tenga aún un poco más de paciencia para dar lugar a su arrepentimiento).
CINCO. Pero así como el amor de muchos se enfriará y habrá persecución, la misericordia de Dios todavía será prolongada sobre la humanidad, y el celo y la pasión de muchos también se incrementará, de tal manera, que como una última oportunidad que Dios le dará a los seres humanos no creyentes en ese tiempo, se levantarán muchos testigos a testificar de Cristo para que la gente se arrepienta de sus malos caminos (los dos testigos que vendrán del cielo, los 144,000 testigos que surgirán del pueblo judío, los creyentes que hayan quedado en ese tiempo, etc.).


La gran tribulación.
Este es un período de tiempo dentro de la tribulación, los 3.5 años (42 meses) finales (Apo 11:1-2).
Se iniciará con la abominación desoladora (la profanación del templo en Jerusalén) (Dan 11:31).
Esto implica que antes de ello el templo en Jerusalén será reedificado y los sacrificios restaurados.
El templo de Jerusalén va a ser reedificado en el mismo lugar donde estuvo antiguamente.
En consecuencia, para que ello suceda:
Uno. Debe darse la restauración de Israel como nación (lo cual ya sucedió).
Dos. Israel debe recuperar el control de Jerusalén (lo cual ya sucedió parcialmente), o bien es necesario alcanzar un acuerdo entre árabes y judíos para que los árabes retiren la mezquita (el Templo del Monte, el Domo de la Roca) que tienen ubicada en el lugar donde estaba antiguamente el templo de Jerusalén, y que para los árabes es el santuario que, en su religión, tiene la segunda importancia después de la Meca (la cuna de Mahoma).
Igualmente debe darse el surgimiento del anticristo, que será el que incitará y realizará la abominación desoladora.
Como esta etapa es la última antes del fin, el diablo, sabiendo que le queda poco tiempo, incrementará su acción en contra de la humanidad y de Dios, y se seguirán levantando ya no solo muchos falsos profetas en muchos lugares sino falsos Cristos, que apoyados por el diablo, harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.
En este tiempo, el anticristo se identificará a sí mismo como el mesías verdadero que vino del cielo (falso Cristo que querrá hacer valer su calidad de dios –como Satanás cuando se rebeló contra Dios: subiré, levantará mi trono, me hará semejante al Altísimo, etc.) apoyado por el falso profeta (2 Tes 2:3-4).
Es decir, que antes que ello suceda, el anticristo ya debió haberse manifestado claramente ante el mundo (y obviamente, ante la Iglesia que permanezca en ese tiempo).


Nombres bíblicos de este tiempo (el nombre indica características fundamentales)  el tiempo de mayor sufrimiento y terror de toda la historia humana.
Ningún otro suceso descrito en la Biblia es mencionado con más frecuencia que la tribulación, excepto quizás la Primera y la Segunda Venida.
Cuando Jesús citó Isa 61 en Luc 4:18-19, dejó de leer justo antes de llegar a la frase “el día de venganza de nuestro Dios”; lo hizo así porque el día de la gracia había llegado, el día de venganza era aún futuro.
En cada pasaje de las Escrituras donde se halle la expresión “el día de Jehová” o “el día del Señor”, siempre y sin excepción, se refiere al período de la tribulación. Hay otra cantidad de nombres o designaciones para este período son:
• El tiempo de angustia para Jacob (Jer 30:7).
• La semana setenta de Daniel (Dan 9:27)
• La extraña obra de Jehová (Isa 28:21).
• La extraña operación de Jehová (Isa 28:21).
• El día de la aflicción (Deut 32:35)
• El día del infortunio (Abd 1:12).
• El día en que se perdieron los hijos de Judá (Abd 1:12).
• El día del quebrantamiento (Abd 1:13).
• El día de su calamidad (Abd 1:13).
• Los postreros días (Deut 4:30).
• La indignación (Isa 26:20).
• La ira (Dan 11:36).
• El turbión (la inundación, el torrencial, el desborde) del azote (Isa 28.15, 18).
• El día de la venganza (Isa 34:8, 61:2).
• El año de retribución (Isa 34:8, 35:4).
• El tiempo de angustia (Dan 12:1).
• El día de ira (Sof 1:15).
• El día de angustia y de aprieto (Sof 1:15).
• El día de angustia (Abd 1:12, 14).
• Día de alboroto (tempestad, devastación, calamidad, destrucción, quebrantamiento) y asolamiento (desolación) (Sof 1:15)
• El día de tinieblas y de oscuridad (Sof 1:15, Amo 5:18-20, Joel 2:2).
• El día de nube y de sombra (Joel 2:2).
• El día de Jehová (Amós 5:18-20).
• El día nublado y de entenebrecimiento (Sof 1:15, Joel 2:2).
• El día de trompeta y de algazara (alarma, clamor, grito de guerra) (Sof 1:16).
Los nombres y designaciones del Nuevo Testamento comprenden:
• El día del Señor (1 Tes 5:2).
• El día de la consumación de la ira de Dios (Apo 15:1).
• La ira de Dios (Apo 15:7; 14:10)..
• La hora de prueba (Apo 3:10).
• El gran día de la ira del Cordero de Dios (Apo 6:16-17).
• La ira venidera (1 Tes 1.10).
• La ira (1 Tes 5:9, Apo 11:18).
• La gran tribulación (Mat 24:21, Apo 2:22, 7:14).
• La tribulación (Mat 24:29).
• La hora del juicio (Apo 14:7).


El porqué de la tribulación (Dan 9:24).
Para poner fin a la transgresión, el final de la rebelión milenaria de la humanidad en contra de Dios.
Para terminar con el pecado.
Para expiar la iniquidad.
Para traer justicia eterna y establecer el Reino de Cristo.
Para sellar la visión y la profecía (cumplir toda la profecía).
Para ungir el Lugar Santísimo-


Otras razones y/o características.
Para el juicio de los seres humanos que rechazan al Salvador.
Condiciones mundiales caóticas designadas por Dios para remecer el falso sentimiento de seguridad que tiene la humanidad y hacer que muchos miren a El para ser librados.
Un conflicto entre Dios y satanás por las almas humanas en una época de enorme población mundial: posiblemente el momento en el que el número de habitantes sobre la tierra sea uno de los mayores que existirá jamás (el crecimiento de la población mundial está cerca de comenzar a involucionar).
En este tiempo los seres humanos se verán forzados a determinar a quién sirven: a Cristo o al anticristo; si optan por este último, morirán. Si optan por Dios serán sometidos a martirio, excepto unos pocos que resistirán hasta el fin e irán directamente al milenio.
Introducción de un avivamiento mundial de proporciones sin precedentes, lo que resulta en la conversión de una gran multitud que nadie podrá contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas (Apo 7:9), la cosecha más grande de la historia humana.


Un tiempo de juicio y misericordia.
El Señor volverá a tratar específicamente con el pueblo judío llevándolos a la fe en Jesucristo, el Mesías.
Aunque es un período primordialmente de ira y juicio, también se caracteriza por una misericordia y gracia muy grande.
Servirá también para el propósito de llevar a muchísimos, muchos más que en ninguna otra época de la historia humana, al arrepentimiento y la fe (Joel 2:28.32): los santos de la tribulación.
Muchos reconocerán que aunque se perdieron el arrebatamiento y, por eso, tendrán que sufrir los terrores de la tribulación, aún así Dios los sigue llamando, cortejándolos, para que vayan a Su lado.
Por intermedio del ministerio del Espíritu Santo (que no es El que será quitado para que se manifieste el ministerio de la iniquidad en toda su plenitud, sino la iglesia), estas personas responderán con arrepentimiento y fe optando por abandonar su rebelión, y en cambio, entregar sus vidas y sus futuros en las manos del Señor Jesucristo.
La tribulación es una demostración más allá de toda duda que nuestro Santo Dios es también un Dios que ama más allá de todo entendimiento humano (2 Ped 3:9, Tito 2:13-14, Mar 10:45).


Un tiempo de justicia.
Primero, los que sufran los juicios de Dios en la tribulación no son seres humanos inocentes sino los rebeldes que estén vivos en aquel tiempo que no solo rechazarán a Dios y Su oferta de salvación sino que correrán avariciosos a todo vil pecado conocido por el ser humano, incluyendo blasfemias indescriptibles. A pesar de ver llover torrencialmente, no sacarán paraguas.



20 Abr 2009