Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Los siete sellos y las siete trompetas.



LOS ULTIMOS TIEMPOS DE LA HISTORIA (21).

LOS PRIMEROS TRES AÑOS Y MEDIO DE LA TRIBULACIÓN.

LOS JUICIOS DE LOS SIETE SELLOS Y LAS SIETE TROMPETAS.



El primer sello (Apo 6:1-2): un caballo blanco.
Introduce al miembro inicial de los famosos “cuatro jinetes del Apocalipsis.
Tiene un arco pero no una flecha: poderío militar aunque en el comienzo hace sus conquistas por el uso de la vía diplomática.
Lleva corona: símbolo de que tiene éxito en sus empeños.
Es el anticristo: por medio de engaños y hábiles maniobras traerá una paz falsa al mundo pero esa paz no durará.


El segundo sello (Apo 6:3-4): un caballo rojo.
Se le dio una espada: viene a quitar la paz de la tierra y a provocar que los hombres se maten unos con otros.
Representa una gran conflagración y/o guerra, posiblemente la tercera guerra mundial. Cuando los tres reyes de Daniel se opongan al anticristo, este reaccionará rápida y mortalmente aplastando a sus enemigos y trayendo muerte a la tierra en una escala masiva nunca antes conocida.
Algunos de los ejércitos actuales ya tienen la capacidad armamentista suficiente para provocar una conflagración de este tipo: bombas atómicas y de neutrones.
Hasta hace unos 60 años, no existía en el mundo dicha capacidad.


El tercer sello (Apo 6:5-6): un caballo negro.
La inflación galopante: secuela común de la guerra.
Una persona tendrá que trabajar todo el día solo para comprar suficiente comida para comer ella sin nada de sobrante para su familia o los ancianos.
Se llevará una cuota grande de muertes por hambre y enfermedades que suelen seguir a la guerra.
En los últimos años del siglo XX aparecieron epidemias de nuevas enfermedades que tienen todo el potencial para convertirse en las plagas incluídas en este sello: Ebola, Sida, Hepatitis “c”.
Igualmente, en los últimos años han regresado, con mayor agresividad, enfermedades que antes parecían estar en disminución y que tienen el mismo potencial que las anteriores: dengue, malaria, cólera, tuberculosis, disentería.
Todo lo necesario para que las plagas de la tribulación barran esta tierra, como enseña la Escritura que lo harán, ya están aquí.
La orden de “no dañes el aceite y el vino”, símbolos de riqueza. indica que los ricos estarán bien.


El cuarto sello (Apo 6:7-8): un caballo pálido (amarillo).
Su jinete se llama Muerte y es seguido por Hades.
Recibe autoridad para matar con espada, hambre, pestilencia y con las fieras de la tierra a la cuarta parte de lo seres humanos.
Que sea seguido por Hades muestra que los muertos serán incrédulos pues al morir los creyentes no van al Hades sino derecho al lado del Salvador.


El quinto sello (Apo 6:9-11): los mártires.
Poco después del comienzo de la tribulación, y posiblemente acicateados por el arrebatamiento, muchos se convertirán a Cristo de todo su corazón.
Muchos de estos santos serán perseguidos y muertos por los ejércitos del anticristo, junto con los que se convertirán posteriormente como resultado de la prédica de los ciento cuarenta y cuatro mil sellados y testigos descritos en Apo 7.


El sexto sello (Apo 6:12-17): el gran terremoto.
Los cuatro primeros sellos describen juicios inflingidos en gran medida por el ser humano.
Este sello describe un juicio de origen claramente sobrenatural, un terremoto tan masivo que todo monte e isla serán removidos de su lugar.
Probablemente también irá acompañado de una actividad volcánica desmesurada (el sol se oscurecerá): las partículas que se diseminan después de una erupción volcánica masiva ennegrecen el cielo a menudo, haciendo que la luna parezca enrojecerse.
También prevee meteoritos que se estrellan en la tierra (vrs. 13) y lo que pudiera ser enormes nubes en forma de hongo de origen incierto (vrs. 14): los meteoritos, si son mayores, también levantan nubes de polvo.
La gente de la tierra reconocerá que esos fenómenos vienen de la mano de Dios.


El séptimo sello (Apo 8:1-2): los juicios de las trompetas.
Este es diferente de todos sus predecesores e introduce la siguiente serie de juicios divinos: los siete juicios de las trompetas.
Mientras que cinco de los juicios de los sellos se caracterizan por devastaciones originadas por mano del hombre, todos los juicios de las trompetas vienen directamente del cielo.
Son tan severos que en el cielo habrá silencio como por media hora, siendo el cielo un lugar de gozo y alegre adoración. Por horribles que hayan sido los seis juicios precedentes, los juicios de las trompetas serán aún peores, pero a pesar de ello, muchos, quizá demasiados, endurecerán aún más su corazón y no se arrepentirán de sus pecados ni se entregarán a Cristo. A pesar de la tormenta en su necedad no sacarán el paraguas.
Más o menos, los juicios de los siete sellos ocurren en los primeras veintiún meses de los tres años y medio de la tribulación, en tanto que los juicios de las siete trompetas ocurren en los siguientes veintiún meses antes de llegar al cumplimiento de los tres años y medio previos a la gran tribulación.


La primera trompeta (Apo 8:7): granizo, fuego y sangre.
Un desastre ecológico de resultados incalculables e impredecibles (llueve granizo y fuego del cielo): se queman una tercera parte de todos los árboles de la tierra y todo su pasto lo que provoca una gran humareda en el cielo que seguramente lo oscurecerá.
Para empeorar aún más las cosas, junto con el granizo y el fuego llega también sangre.


La segunda trompeta (Apo 8:8-9): una montaña de fuego.
Posiblemente se trata de un enorme meteorito que traspasará la atmósfera y será arrojado al mar.
La tercer parte del mar se convertirá en sangre, lo que implica contaminación, que provocará un tercio de lo que esté vivo en el mar morirá y un tercio de los barcos del mundo serán destruidos.


La tercera trompeta (Apo 8:10-11): una estrella llamada Ajenjo.
Otro meteorito que se estrella en la tierra solo que esta vez sobre tierra firme “ardiendo como antorcha”.
Un tercio de los ríos y arroyos se vuelven “amargos” y venenosos lo que implica que habrá falta de agua potable y muchos mueren como resultado de esta plaga.


La cuarta trompeta (Apo 8:12): oscuridad.
Toda la tierra depende del sol al punto que si este reventara, la tierra se incineraría; si se enfría, la tierra se congela.
Dios reduce en un tercio la cantidad de energía radiante que llega a la tierra desde el sol y todos los demás cuerpos celestes.
Recuerda la plaga enviada al faraón narrada en Exo 10:21.


La quinta trompeta (Apo 9:1-11): las langostas de Apolión.
Es también el primero de los tres “ayes” pronunciados por el ángel de Apo 8:13, aterradora señal de la magnitud de los juicios venideros.
“Langostas” con el poder de escorpiones para picar y atormentar a los incrédulos durante cinco meses.
Su picada nunca es letal aunque el dolor que causa es insoportable: el veneno de escorpión pareciera incendiar las venas y el sistema nervioso.
Tienen poder para atormentar solo a las personas que no tienen el sello de Dios en la frente.
Su apariencia aterra a la vez que repele (vrs. 7-10) y no actúan desorganizadamente.
Tienen por rey a Apolión que significa “destructor”.
Parece ser que esta plaga Dios la envía a los seguidores del anticristo para impedirles que hagan proselitismo entre los que no se han comprometido del mundo.
Da también a los santos de la tribulación un tiempo para prepararse para los horrores de la pronta gran tribulación.


La sexta trompeta: (Apo 9:13-19): los cuatro ángeles soltados.
El segundo “ay”.
Los cuatro ángeles soltados, atados junto al gran río Eufrates (vrs. 14) son ángeles caídos de alta jerarquía por cuanto comandan el ejército de 200 millones de jinetes que matan a un tercio de la humanidad por medio de las plagas de fuego, humo y azufre.
Estos jinetes son también demonios que hacen cosas que los nombres no pueden hacer. Ejercen un efecto sobrenatural en la tierra.
Son tan sobrecogedores que matan de terror a algunas personas.
Su aguijón está en la boca y en sus colas, y con ellos matan a un tercio de la población del mundo que rechaza a Cristo y se consagra al anticristo.
Cuando uno suma este tercio con el cuarto de la humanidad que murió en los juicios de los sellos, a esta altura de la tribulación la mitad de la población del mundo (después del arrebatamiento) ya ha sido destruída.


La séptima trompeta (Apo 11:15-18): grandes voces en el cielo.
El tercer “ay”.
Es equivalente al rompimiento del séptimo sello: no es en sí mismo un juicio sino que muestra a todo el cielo que se regocija por la victoria de Cristo sobre el anticristo que pronto se consumará: gran regocijo y una fuerte adoración llenan el cielo.
En la tierra hay muchos rayos, ruidos, truenos, granizo y un terremoto que anuncian el fin cercano, pero primero la gran tribulación.
Esta séptima trompeta termina una serie de doce juicios de Dios enviados a la tierra.
Doce es el número de gobierno en orden divino: es la afirmación del Señor de que El gobierna sobre toda la tierra (no el anticristo) para que todos se arrepientan y se vuelvan a El de todo corazón.
A pesar de lo duro de los juicios, los impíos, en su mayoría, no se convierten, siguen en la necedad de su entenebrecido corazón.




20 Abr 2009