Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Hoy estamos invitados a una gran cena.



HOY ESTAMOS INVITADOS A UNA GRAN CENA.



Luc 14:15-24. La parábola de la Gran Cena.
Uno le dice a Jesús: "bienaventurado el que coma pan en el Reino de Dios"
en otras palabras, le está diciendo, yo quisiera comer pan en el Reino de Dios.

La respuesta de Jesús es esta parábola.
Un hombre hizo una gran cena (ya esta todo preparado, El ya lo hizo todo).
Para disfrutar de todo lo que está preparado los invitados solo tienen que asistir (aceptar la invitación).
Si nos dio a Cristo, como no nos dará con El todas las cosas (condicional) (Rom 8:32).
Fuimos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efe 1:3).
El Reino de los cielos sufre violencia (oposición, resistencia); solo los esforzados, los valientes, lo arrebatan (Mat 11:12).
El desea que seamos prosperados en todas las cosas pero ello va a depender de nuestro empeño en prosperar nuestra alma (3 Jn 2).
Mat 13:18-23:
• Superar los obstáculos.
• Conocer, entender y poner por obra la Palabra.
1 Cor 16:13:
• Velar.
• Estar firmes en la fe.
• Portarnos varonilmente.
• Esforzarnos.
Muchos somos los llamados pero pocos los que escogimos, elegimos seguir el camino determinado por Dios (Mat 20:16).
Como los invitados de la parábola ponemos excusas: son pretextos para no hacer lo que tenemos que hacer.
Pero las excusas no tienen valor para con Dios: los excluyó de la fiesta y de las bendiciones que había preparado para ellos.


Tres cosas básicas para las que ponemos excusas que afectan nuestra calidad de vida en Cristo.

Leer la Biblia (Sal 1.1-3, 3 Jn 2, Jos 1:8).
Si no leemos la Biblia.
Si no la meditamos (entendemos y comprendemos).
Si no la ponemos por obra (y la obedecemos).
No vamos a ser prosperados, no nos va a ir bien en todo lo que hagamos.

Tener comunión con Dios.
El que habita al abrigo del Altísimo y bajo la sombra del Omnipotente va a estar protegido de todo mal, no le alcanzará el mal (Sal 91.1-16).
De la presencia del Señor vienen tiempos de refrigerio (Hch 3:19).
En su presencia hay plenitud de gozo y delicias para siempre (Sal 16:11).
Si no tenemos comunión ni intimidad con Dios, no vamos a estar plenamente protegidos y guardados, no vamos a experimentar tiempos de refrigerio, ni plenitud de gozo, ni delicias: sufrimiento, desesperación, frustración, etc.; no vamos a tener paz hasta que nuestra alma no descanse plenamente en El (Mat 11.28-30)

Asistir a la Iglesia.
No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre (Heb 10.23-25).
En la congregación, en la comunión con los hermanos  allí envía Dios su bendición y plenitud de vida (Sal 133.1-3)
Si dejamos de congregarnos, o lo hacemos irregular o esporádicamente, no vamos a tener toda la bendición ni la plenitud de vida que podríamos tener, que Dios quiere que tengamos.


22 Mayo 2009
Referencia: Excusas.