Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El Reino Milenial de Cristo.



LOS ULTIMOS TIEMPOS DE LA HISTORIA (29).

EL REINO MILENIAL DE CRISTO.



Caracterízación.
Isa 2:4, Miq 4:3: ni las Naciones Unidas ni ninguna organización humana serán capaces de traer la paz que vieron Isaías y Miqueas.
Esa paz vendrá solamente cuando Jesucristo, el Príncipe de paz, regrese a este mundo a establecer Su reino de paz.
Entonces y solo entonces tomará forma el reino de armonía previsto por los profetas.
Jesucristo es el único al que se le ha dado autoridad para instalar ese reino  es el único que tiene el poder para poner en vigencia esa paz.
Será un tiempo de paz, justicia, prosperidad y conversión, y cumplirá abundantemente todo lo que los profetas dijeron.
Apo 20: menciona seis veces que durará mil años.
Dan 2:44: el Reino será levantado por el Dios del cielo, jamás será destruido y no será entregado a otro pueblo, permanecerá para siempre.
Apo 2:27, Dan 7:22, 27, Apo 20:4, 6: Jesús invitará a Su pueblo a reinar en Su reino con El.
Zac 14: Jerusalén será la capital del Reino y los pueblos del mundo peregrinarán a ella con cierta regularidad para adorar al Rey.

Isa 65 y 66:
Habrá cambios significativos en el clima de la tierra, su geografía, su flora y su fauna.
La población de la tierra aumentará: posiblemente los creyentes vivirán todo el período, pero los réprobos tendrán cien años para arrepentirse y aceptar a Cristo como Señor de ellos. Si rehúsan hacerlo, morirán (Isa 65:20, Isa 66:24)
De esto resultará posiblemente una población enorme hacia finales del Milenio, y la gran mayoría será salva.


Otros dos enfoques excluyentes.
En el curso de los siglos han surgido por lo menos dos enfoques más del milenio:
El amileniarismo que cree que no hay milenio futuro sino que la profecía se cumplirá en la eternidad.
El postmileniarismo que tiene la noción de que la iglesia evangelizará a este mundo, mejorándolo progresivamente hasta que se introduzca el Reino.


La última rebelión.
Durante años ha habido un debate acerca de que influye más en la conducta de los seres humanos, si la naturaleza o la crianza.
¿Los seres humanos nacemos siendo básicamente buenos sólo para que el ambiente nos corrompa?
¿O nacemos con un grave defecto espiritual que ningún buen ambiente o entorno puede curar?
Muchos “expertos” claman que los seres humanos son básicamente buenos, sostienen que el problema es que el ambiente humano ha sido corrompido y que si los seres humanos vivieran en un ambiente libre de esas influencias corruptas esas personas siempre exhibirían su naturaleza inherentemente buena.
El Milenio prueba definitivamente la quiebra de esa idea nada bíblica (Apo 20:7-9): cuando hayan pasado los mil años del Milenio, los seres humanos irredentos que estén vivos en esa época se rebelarán contra el Señorío de Jesucristo y hasta intentarán atacar Su capital.
Probará que ni las condiciones óptimas de los mil años de paz, prosperidad, seguridad, vida larga, salud, abundancia, pueden cambiar la maldad del corazón humano irredento, solamente el Señor Jesucristo puede hacer eso.
Dejará muy en claro que el única camino para que hombres y mujeres sean hechos justos es que depositen su confianza en el Cristo del Calvario, que derramó Su Sangre por los pecados de ellos y ellas.
Todo lo que se necesita para que queden al desnudo los corazones malos de los irredentos es que el engañador sea soltado de su prisión de mil años.
Cuando el diablo sea soltado, la maldad desesperada de sus corazones se hará evidente súbitamente.
Esta rebelión será en lo esencial un movimiento de jóvenes: la gente del Milenio tendrá cien años para decidirse por el Salvador, lo que implica que tendrán que ser menores de cien años (isa 65:20, 66:24), pero aún así serán como las arenas del mar, lo que apunta a la enorme población de la tierra hacia el fin del milenio.
Para combatir esta rebelión no habrá batalla; habrá una destrucción masiva enviada desde el cielo (Apo 20:9) y se acabó de una vez por todas la rebelión humana.



04 Jun 2009