Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Conociendo nuestro ejército.



CONOCIENDO NUESTRA MILICIA.



Nuestras armas.
No son carnales sino espirituales y poderosas en Dios (2 Cor 10:3-6) para la destrucción de fortalezas, argumentos y altiveces mentales (las mentiras del diablo) que se oponen al conocimiento de Dios y para llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
La comunión con Dios para fortalecernos en el El y en el poder de su fuerza (Efe 6:10).
La oración en el entendimiento y en el Espíritu en todo tiempo (Efe 6:18, Fil 4:6).
La acción de gracias, la alabanza y la adoración (Sal 100:4, Jn 4:23).
Su autoridad (Mat 28.18, Mat 16.18-19)
Su poder (Hch 1:8).
La guianza del Espíritu Santo (Rom 8:14-17).
La armadura de Dios que está fundamentada en Su Palabra (Efe 6:11-17).
La multiforme sabiduría de Dios, todo el consejo de la Palabra (Efe 3:10).
La Sangre del Cordero (Apo 12:11, 1 Jn 2:14).
El ministerio de los ángeles (Heb 1.14, Heb 1:7 con 2 Tes 1:7-8).
El ayuno (Mat 7:21).
El perdón y la santidad (Heb 2:14).
Hablar bien (Prov 4:23, Filip 4:8).
Someternos a Dios, obedecerlo (Sant 4:7, Mat 7:24-29) y resistir al diablo.
Nuestra forma de vida (Apo 12:11, Mat 5:13-16, Mat 13:33, Col 3:22-24).



Jer 1:10 y la guerra espiritual.

Dios nos manda a derribar, arrancar, destruir y arruinar, para edificar y plantar.
La guerra espiritual no es un fin en sí misma. Solamente se trata de una herramienta para lograr la transformación de nosotros y nuestras familias, las demás personas, nuestras comunidades y naciones.
No es algo que hacemos eventualmente o por un tiempo; es más bien un estilo de vida del creyente, ya que estamos inmersos en un conflicto que va a durar hasta que Cristo venga por segunda vez y suprima todo dominio, autoridad y poder (1 Cor 15:23-28).

Las acciones de la guerra (Jer 1:10):
Arrancar: penetrar hasta lo profundo y remover algo de raíz para que no pueda volver a salir.
Derribar: remover algo que está en un lugar alto, echar a tierra muros, casas o fortalezas.
Destruir: arruinar o hacer de algo una cosa inútil.
Derrocar: remover de una roca o una peña, echar por tierra, precipitar hacia abajo una cosa espiritual o intelectual con gran fuerza.
Edificar: construir un edificio, fabricar, infundir en otros sentimientos de virtud y piedad.
Plantar: poner algo en un sitio cuando se tiene la capacidad de crear, fundar o establecer.

ello, tanto en el ámbito espiritual como en el ámbito natural y social, en la mente y el corazón de las personas, como en sus actividades y relaciones, y en la organización de las familias y la sociedad (Mat 7:7-8). Todas esas tareas deben ser hechas en forma conjunta por la Iglesia, simultáneamente, de acuerdo a los dones y especializaciones que a cada Iglesia local se le han dado como miembros del Cuerpo de la Iglesia Nacional.



Áreas vulnerables en la batalla espiritual.
Por lo menos seis áreas en las cuales el enemigo obra para causar daños:
Relación con Dios: pecado, indolencia (condenación, culpa, descalificación, Apo 12:10).
Familia: Neh 4:13-14.
Relaciones personales: conflictos interpersonales (Mat 5.23-25).
Finanzas y trabajo: Mat 6:24.
Salud emocional: dolor emocional y amargura (Heb 12:14-15).
Visión y división: Prov 29:18.
Iglesia: Efe 4:2, Col 3:13, Heb 10:25, Sal 133:1-3.




08 Jun 2009