Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La persona del profeta.



ESCUELA PROFÉTICA (14).

LA PERSONALIDAD DEL PROFETA.



Características.
Necesidad de expresar pensamientos e ideas verbal y espiritualmente con referencia a lo correcto y a lo incorrecto (Hch 2:22-23). Para ellos no hay áreas grises, odian lo malo.
Habilidad de discernir los motivos de las personas, y cuando son malos u ocultos, como la hipocresía, reaccionan duramente ante ellos (Hch 5:3-4).
Impulsivos (Jn 13:6-10), juzgan, hablan y actúan rápidamente, antes de pensar.
Dispuestos a sufrir por hacer lo correcto (Hch 5:29).
Hablan con y por amor pero también con valentía y/o mucha franqueza (no se andan por las ramas) (Gal 2:11-13), aunque ello implique rechazo de parte de los oyentes.
Persuasivos y directos (Hch 13:8-10)
Aborrecen la injusticia: muchas veces intervienen directamente en contra de ella (1 Rey 21:17-20).
Celosos con las cosas de Dios porque su mayor deseo es que Dios sea exaltado (2 Cor 11.1-3).
Aman de verdad y son amigos fieles y leales (Fil 8-18).
Creencias y convicciones estrictas y rígidas (Hch 15:37-40)
Siempre tiene que tener autoridad sobre él para que accione (Efe 5:21)
Generalmente son inconformes con el status quo tanto fuera como dentro de la iglesia.
Es un "advertidor" pero no un ejecutor.
Las herramientas que Dios les ha dado son para tratar con asuntos prácticos no místicos.



Problemas:
Necesitan desarrollar balance entre el don y el ministerio y su carácter.
La franqueza los puede hacer insensibles, inmisericordes, ofensivos y herir a otros.
Sus convicciones pueden llegar a ser inflexibles y no ver áreas ciegas en sus vidas.
Sus convicciones también los pueden llevar a cortar sus relaciones con personas que han pecado, en lugar de procurar su restauración (Hch 15:37-40).
Pueden ser excesivamente condenadores con respecto a sí mismos cuando le fallan a Dios, auto-críticos excesivos.
Pueden desarrollar la tendencia a corregir a personas que no están bajo su responsabilidad.
Pueden desarrollar la tendencia a percibir más lo negativo que lo positivo.



Evidencias espirituales.
Poseen gran sensibilidad espiritual: perciben rápidamente lo bueno y lo malo.
Poseen gran pasión por levantar al caído y animar al desanimado.
A menudo son usados por Dios para dar palabras proféticas personales.
Las profecías que dan se cumplen, aunque no necesariamente en el corto plazo (pueden ser a mediano y largo plazo). Ello no implica que eventualmente puedan equivocarse.
Gran pasión por lo sobrenatural: milagros, sanidades, prodigios, etc.
Confrontan los sistemas humanos: religiosos, gobierno, filosofías, porque son agentes llamados a la transformación.
Levantados por Dios para traer corrección y convicción.
Dinero, poder, religión es la trilogía que controla el mundo: los profetas la incomodan por lo que pueden ser perseguidos y rechazados (muchas veces lo son).
Retan a establecer el Reino de Dios.
Preparan a la iglesia para la guerra espiritual.
Desarrollan una gran actividad de intercesión profética.



Otras observaciones.
Dios no está interesado en que las personas sean dependientes del ministerio profético. Necesitan procurar siempre que las personas se vuelvan dependientes de la profecía y de ellos mismos.
Necesitan entender que el ministerio profético en el AT es diferente al del NT: ya no vivimos bajo la ley sino bajo la gracia y sus funciones son más amplias.
Por lo general, tienen otro ministerio también: el ministerio secundario es el que define el énfasis del primario (Efe 4:11-16).
No todos los profetas son llamados a hacer lo mismo. Cada uno fue creado para un propósito como personas específicas en un tiempo y lugares específicos, ubicados en el tiempo que viven por lo que van a desarrollar áreas características en su ministerio.



Necesidades del profeta.
Aprender a sujetar su área emocional, a controlar sus emociones.
Para escuchar y discernir la voz de Dios hay que ser sensibles pero sin dejarse dominar por esa sensibilidad. Pero esa sensibilidad debe ser controlada, disciplinada, puesta en orden en la vida del profeta, de lo contrario, puede causar desenfreno.
• Ose 9:7: necesitan dejar sus sentimientos en las manos de Dios.
• 1 Rey 19:14: los sentimientos pueden destruir su sensibilidad espiritual.
• Lo dramático no puede tomar preeminencia sobre la Palabra.
• Antes de ministrar a otros tienen que estar ministrados por Dios (no pueden dar lo que no tienen).
El profeta necesita también considerar, aunque sería mejor poseer, un corazón pastoral, necesita conocer el corazón de la iglesia para ser sensible al corazón de las personas y, sin dejar de ser franco y directo, evitar lastimarlos.
Los profetas no son la excepción del fruto del Espíritu, que necesitan desarrollarlo: amor, misericordia, gracia, benignidad, bondad, paciencia.
Sabiduría, humildad y gracia (puertas abiertas): desear que otro sea mejor, tener corazón dador (como Elías que no tuvo temor de ungir a Eliseo como el continuador de la obra que Dios le había encomendado).
Parte de la función profética es levantar a otros, que otros puedan alcanzar el propósito, la manifestación y la plenitud de Dios en su vida, aunque ellos mismos no la alcancen. Jesús se despojó de su gloria, vino a dar, no para recibir, vino a recuperar por nosotros lo que habíamos perdido (el nunca perdió nada).
El ministerio profético, muchas veces, por la naturaleza de la tarea de corrección y disciplina que debe llevar adelante eventualmente como parte de su ministerio, es desagraciado, por lo que necesita aprender a vestirse de sabiduría y de gracia. Necesita saber el tiempo, la ocasión y el lugar para dar una palabra, para no destruir una vida.
• Tiene que tener cuidado de lo que dice y de lo que no dice.
• Prov 10:19: debe reconocer cuando debe hablar y cuando debe parar.
• Necesita saber cuando actuar y cuando esperar: paciencia.
El orgullo es fatal para el profeta; y por la naturaleza de su llamado pueden desarrollar, inadvertidamente, la tendencia al orgullo.
El profeta no es tan solo un mensajero, es el mensaje, debe ser el mensaje. Por ello necesita acostumbrarse a vivir siendo juzgado porque toda profecía debe ser juzgada.

05 Ago 2009