Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

El poder del perdón.



EL PODER DEL PERDÓN.


Sal 103:3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
• El orden de las palabras cuenta: primero ser perdonados, después ser sanados.
• Hay una relación entre el perdón y la sanidad de todas las dolencias (1 Tes 5:23): espírituales, del alma y del cuerpo. En ese orden.
• Sanidad del espíritu:
• Perdón de nuestros pecados.
• Perdón de la iniquidad.
• Nuevo nacimiento y nueva naturaleza.
• Sanidad del alma.
• Sanidad de nuestros pensamientos.
• Sanidad de nuestros sentimientos.
• Sanidad de nuestras decisiones.
• Sanidad del cuerpo.


Sanidad del alma (El hijo pródigo)
También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

El hijo pródigo estaba enojado con su padre. Todo lo que hizo fueron formas de venganza:
Por eso pidió la herencia (“mejor te fuera morirte”).
Por eso se fue de la casa.
Por eso se fue a desperdiciar sus bienes viviendo perdidamente.
Por eso mismo no regreso a su casa cuando hubo una gran hambre sino que se fue a trabajar de cuidador de cerdos (el cerdo era un animal inmundo, con ello ofendía la cultura y creencias de su padre).

Su vida cambió el día que, en lugar de su dolor y la ofensa (su pasado), centró su mirada en la realidad de su padre, su bondad, sus bendiciones, etc. que estaban bloqueadas por el dolor, que anulaban también el reconocimiento de su propia condición (“yo aquí perezco de hambre”).
• En la casa de mi padre hasta los jornaleros tienen abundancia de pan.
• He pecado contra el cielo y contra mi padre.
• Ya no soy digno de ser llamado tu hijo.



La sanidad del alma (sanidad interior): tres procesos simultáneos.

Sanidad de nuestros pensamientos.
Conocer la verdad (Jn 8:31-32) para ser libres del pecado y la iniquidad.
Renovar nuestros patrones de conducta (Prov 23:7): conforme pensamos así somos, (Rom 12:2) y así viviremos.

Sanidad emocional (sanidad de nuestros sentimientos y emociones).
Dolor emocional: rechazo (burla, menosprecio, etc.), traición (frustración, decepción), fracaso, angustia, incertidumbre, inseguridad, etc.
No fuímos diseñados para manejar el dolor.
Dios nos equipó en Cristo para hacerlo mediante el perdón (fuímos perdonados, podemos perdonar dando de gracia lo que de gracia recibimos).

Sanidad de la voluntad (decisiones).
Sigue a la de nuestros pensamientos y sentimientos.



Los dos deudores (Mat 18:23-35).
Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos (10,000 * 6000 dracmas * Q 50 = Q 3,000,000,000 / 164,383 años y medio de trabajo). A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios (Q 5,000 / 3 meses y 10 días de trabajo); y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos (atormentadores del cuerpo, del alma y del espíritu), hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

• "El perdón parece ser uno de los conceptos más difíciles de experimentar, pero además de eso, es un término mal entendido. Muchas veces no perdonamos porque creemos que el perdón contribuye a la injusticia: Si perdonamos nos volverán a herir o se van a aprovechar de "nuestra nobleza" (Artículo de Selecciones).
• "El enojo por los daños y ofensas a veces no se ve mermado ni siquiera por el tiempo. Guardamos la herida en el alma como un tesoro filoso, la sacamos en el recuerdo de vez en cuando y la miramos absortos como si fuera un álbum de fotos, una joya de exposición. Y, en ese momento, proyectamos otra vez en nuestra mente la película triste del episodio imperdonable y revivimos todo. El enojo del pasado se alimenta con grandes bocados de presente. Ese es el rencor." (Artículo de Selecciones).
• "Las aflicciones sin solucionar son como aviones que vuelan días y semanas sin parar ni aterrizar. Los aviones del rencor se convierten en fuente de estrés, y frecuentemente el resultado es un choque". (Fred Luskin, consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford).
• "Perdonar es la tranquilidad que se siente cuando aterrizan los aviones. No es aceptar la crueldad, olvidar que algo doloroso ha sucedido ni excusar el mal comportamiento. Tampoco implica la reconciliación con el ofensor. El perdón es para usted y no para quien lo ofendió. (los que perdonan) No desperdician su valiosa energía atrapados en furia y dolor por cosas sobre las que nada pueden hacer. Perdonando, reconocen que nada se puede hacer por el pasado, pero permite liberarnos de él. El perdón sirve para descansar y no implique que el ofensor "se saldrá con la suya" ni aceptar algo injusto. Significa, en cambio, no sufrir eternamente por esa ofensa o agresión." (Fred Luskin, consejero, psicólogo de la salud y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford).


Luc 9:57-62.
Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

• (perdonar) es "la capacidad de las personas de sobreponerse a la adversidad y ser fuertes en las crisis...es un antidestino...es un espacio de libertad interior que hace posible que uno no se someta a su herida. Las personas que pueden sobreponerse a las tragedias o que logran salir de períodos difíciles de dolor emocional pueden dejar su papel de víctima y empezar una vida nueva. ¿Te has preguntado por qué algunas personas, agobiadas por el desamparo en su infancia caen en la delicuencia o se convierten en agentes de maltrato, y otras, en cambio, se recuperan, se vuelven personas de bien y son felices, fuertes, prósperas o exitosas? (Boris Cyrulnik, psiquiatra, neurólogo, escritos, psicoanalista).
• "Sin perdón no podemos crecer ni fortalecernos con la adversidad. Algunas personas mantienen su dolor al rojo vivio para demostrar al mundo lo mal que han sido tratadas, sin querer darse cuenta de que se dañan ellas mismas al hacerlo. Al mundo no le interesa nuestro pasado sino lo que somos capaces de hacer y dar ahora. Cuando nos aferramos al dolor añejo, la autocompasión empaña nuestra capacidad de dar a los demás y, asumiendo el papel de mártires, nos sentamos a esperar que alguien mágicamente resuelva nuestra vida." (Rosa Argentina Rivas Lacayo, psicoterapeuta, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Desarrollo Humano y de la Asociación de Orientación Holística de México y autora del libro "Saber crecer").


Como se debe perdonar al hermano (Mat 18.15-22).
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
• Perdonar una sola ofensa hasta 70 veces 7 (el perdón como un proceso).
• Perdonar 70 veces 7 ofensas (el perdón como un estilo de vida).



27 Sep 2009
Referencia: Fundamentos.