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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

¿Es la política una ocupación válida para un cristiano?



¿ES LA POLÍTICA UNA OCUPACIÓN VÁLIDA PARA UN CRISTIANO?


En Deut 17.14-20, el mandato para el pueblo de Israel (tipo de la Iglesia, y por ende, que nos compete directamente a nosotros) es que el gobernante de la nación debía ser, en primer lugar, un connacional, y en segundo lugar, una persona que entendiera la Escritura y la pusiera en práctica en su actividad gubernamental. Y ello solo puede ser realizado por un creyente, por cuanto el no creyente tiene cegados los ojos de su entendimiento para que no le resplandezca la Palabra (2 Cor 4:4).
Deut 17:14-20. (14) Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; (15) ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. (16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. (17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. (18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; (19) y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; (20) para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.


Y la participación política del creyente, no solo ejerciendo el derecho al voto consagrado en las leyes civiles, sino ejerciendo el poder político, no solo es una cuestión válida, sino deseable por varias razones, como nos lo enseña la Palabra de Dios en varios pasajes:
Prov 11:10-11. (10) En el bien de los justos la ciudad se alegra; mas cuando los impíos perecen hay fiesta. (11) Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada.
Prov 11:14. Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad.
Prov 29:2. Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime.


Notemos que en los pasajes citados anteriormente hace énfasis en que los justos bendicen la ciudad y la engrandecen, y más aún, cuando ellos gobiernan, el pueblo se alegra. Por el contrario, cuando los no creyentes gobiernan, el pueblo gime y la ciudad es trastornada.
Por el otro lado también advierte que el ejercicio del gobierno requiere de sabiduría. Por lo que aprendemos de las Escrituras, la mejor sabiduría es la que proviene del temor de Jehová, por lo tanto, las personas más sabias serán aquellas que creen en el Señor y ponen Su Palabra por obra (Prov 9:10, Sal 111.10, Prov 1:7).



La política no solo es una ocupación válida para un cristiano. Es un mandato de cumplimiento necesario que los cristianos, con ese llamado, intervengan en política decididamente.


Antes que Jesús viniera a la tierra a desarrollar su ministerio terrenal, le fue dada por el Padre una promesa que implicaba el ejercicio del poder político en las naciones, que se concretará totalmente cuando Jesús venga por segunda vez, derrote las fuerzas del anticristo y asuma el trono para ejercer el Reino Milenial.
Sal 2:7-9. (7) Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. (8) Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. (9) Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.


Mientras el momento de su segunda venida llega, a la Iglesia le ha sido dado el mandato de discipularlas (naciones implica no solo las personas sino todas las organizaciones y actividades que se llevan a cabo dentro del ámbito geográfico que le corresponde) para que regresen a los principios de la Palabra de Dios en todos los órdenes de la vida, incluida la actividad política.
Mat 28:18-20. (18) Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (19) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (20) enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


El discipulado de las naciones y la comprensión de su alcance total debe partir del entendimiento de que las cosas que se ven manifestadas en el mundo natural (entre ellas la actividad política y el ejercicio del gobierno) tienen su origen en el mundo espiritual. Por lo tanto, los principios que se manifiestan en el ejercicio de cualquier actividad, son el resultado de la influencia espiritual que está a cargo de esa actividad. Cuando el ejercicio de la actividad política y gubernamental está marcado por la corrupción, la injusticia, la demagogia y/o la mentira, y cuando los frutos de esa actividad son pobreza, enfermedad, violencia, etc., ello es un indicador que los la influencia espiritual que está a cargo de la actividad política es una influencia demoníaca (Jn 10.10a) y un indicador a la Iglesia de la necesidad urgente de su intervención para echar fuera esa influencia de la política y preparar personas creyentes con principios bíblicos para ejercer esa actividad y revertir los efectos negativos en la vida de la nación, para que Dios la sane (Sal 33:12, 2 Cro 7.14).
Heb 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Mat 16:18-19. (18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
Efe 2:10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.


Por otro lado, la Biblia amonesta las autoridades gubernamentales a que gobiernen de acuerdo a los principios de la justicia, la equidad, el temor a Jehová, la honra a Dios. Y esos principios, por lo general, solo están presentes en teoría y en práctica, en aquellos que creen en Dios y en el Señor Jesucristo como el Señor (gobernante) de sus vidas.
Sal 2:10-12. (10) Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. (11) Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. (12) Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.
Rom 13:1-7. (1) Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. (2) De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. (3) Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; (4) porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. (5) Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. (6) Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. (7) Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.


La bendición (o maldición) de la nación viene a través de la influencia espiritual que opera sobre la persona que ejerce la máxima autoridad en ella. Es decir que un gobernante justo trae la bendición sobre la nación en virtud de que el Espíritu que asume la influencia en la nación es el Espíritu Santo, en tanto que una persona no creyente trae maldición sobre la nación, por cuanto, aún sin darse cuenta, el espíritu que le influencia es un espíritu contrario a Dios.
Sal 133:1-3. (1) ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! (2) Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; (3) como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.


Sin embargo hay que tener claro que la actividad política cuando es ejercida por un creyente, es ejercida por él a título personal y siguiendo un llamado de Dios, no es ejercida por la iglesia ni a título de representante de la Iglesia. El ámbito de actividad de la Iglesia está por encima del ámbito de lo político y debe mantener su independencia del poder político para poder ejercer una actividad profética y orientadora respecto de ella. La Iglesia es formadora y orientadora de las personas que ejerzan el poder político, pero no es responsable de sus propias decisiones (Deut 30:19-20).

07 Oct 2009
Referencia: Política.