Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Buscando la revelación del Padre.



Buscando la revelación del Padre.



Como te veo te trato (como te trato, es lo que obtengo de tí).

La Palabra nos enseña (Mat 13:54-58) que Jesús, en su ciudad natal, no hizo muchos milagros por la incredulidad de sus conciudadanos. Esa incredulidad de ellos derivaba de la forma como estaban viendo a Jesús. Para ellos no era un hombre de Dios, sino un carpintero, hijo de otro carpintero. Por lo tanto, lo único que iban a recibir de El era trabajos de carpintería. Igual nos sucede a nosotros.

Si Jesús es para nosotros:
Carpintero, solo recibiremos de El mesas, sillas, puertas, muebles.
Maestro, filósofo, revolucionario, solo recibiremos de El buenos pensamientos.
El Pan de vida, recibiremos de El vida.
Salvador, solo recibiremos de El perdón de pecados.
Señor, recibiremos de El un estilo de vida buscando Su Reino y su justicia y recibiendo las añadiduras.
La puerta al Padre, entonces recibiremos de El, todo lo que el Padre tiene para nosotros, plenitud de vida.

De la forma como yo vea y me relacione con Dios va a depender lo que obtenga de El.
Si solo lo veo como Dios, lo que seré de El será un siervo, tendré una relación formal de trabajo con El y esperaré de El un salario.
Si lo veo como Padre real (no nominal), me veré a mi mismo como un hijo (real, no nominal) y tendré con El una relación familiar, real y como resultado recibiré herencia (que es mayor que el salario).
El salario es bueno, pero es mejor la herencia.



La necesidad del conocimiento del Padre: plenitud de vida.

Jesús en Jn 14:6 nos enseña que El es el camino y la verdad y la vida; que nadie viene al Padre sino por El, lo que implica que después de conocer a Jesús, necesitamos seguir conociéndole a El, pero además, necesitamos ir adelante para conocer al Padre.
Mat 7:7-11 nos enseña que para los hijos es el pedir y recibir, buscar y hallar, llamar y abrir; que las mejores cosas son para los hijos.
En Efe 1.15-23, la Palabra nos enseña todo lo que deriva del conocimiento real (no formal), revelado (no teórico, intelectual) del Padre:
• Identidad: le conozco como Padre, obtengo mi identidad como hijo.
• Propósito: los negocios de mi Padre.
• Equipamiento, habilitación, activación: la herencia.
• Poder.
• Autoridad sobre el diablo, los demonios, todas las circunstancias.
• Plenitud: calidad de vida.
• Transformación. (le conozco como Padre, obtengo mi identidad como hijo).

Notemos que Efe 1:17 claramente nos enseña que además del conocimiento teórico, formal, intelectual del Padre, hay un conocimiento revelado de El. Es lo mismo que nos enseña Jesús en Mat 11:25.30, de donde también podemos aprender algunas cosas relacionadas con el conocimiento de Dios como Padre.
UNO. Hay cosas que están escondidas en la Palabra, que solo si nos son reveladas las podemos ver (Luc 8:10, Mat 13:11, Jn 15:15).
DOS. La revelación del Padre requiere que seamos como niños, que tengamos las cualidades del niño: fe, agradecimiento, admiración, dependencia total, sin malicia, sin desconfianza, enamorados.
TRES. La revelación del Padre requiere una relación de mucha intimidad con Él (Jn 17.3). Conocerle a El implica conocer todas las facetas que conforman la vida eterna:
• Salvación y sanidad.
• Provisión y prosperidad.
• Protección y cuidado.
• Seguridad y descanso.
• Identidad, propósito y destino.
CUATRO. La revelación del Padre, aún cuando El quiere que sea para todos, no todos la alcanzan (Mat 11:27). Los no creyentes, no la tienen de ninguna manera. Los creyentes nominales solo la tienen como información (los dos hermanos de la parábola del hijo pródigo, Luc 15:11-31). Los creyentes dedicados a conocerle a El son los que la reciben (Luc 10:22-24). Recibir la información del Padre es inmediata (logos), pero recibir la revelación (Rhema) del Padre no es inmediata (Luc 8.10, Gal 3:26, Gal 4.4-7, Mat 11.27, Efe 1.15-17).
CINCO. Sin la revelación (Rhema) del Padre no tendremos plenitud de vida en Cristo, solo las migajas (Mat 15.25-26). Si no somos realmente hijos, no descansaremos, ni aprenderemos de El, ni nuestra alma tendrá descanso (Mat 11:28-30).

06 Dic 2009
Referencia: Identidad (03).