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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Confiabilidad y responsabilidad.



Confiabilidad.

Dios es confiable. Hace siempre lo que dice. Es siempre quién dice que es. Y ello a pesar de las circunstancias y/o el comportamiento de los demás.
El es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb 13:8), no cambia (Mal 3:6). El permanece fiel siempre (2 Tim 2:13).
Y porque El es así, El se deleita, se goza, en los que son como El (Prov 12.2).
La confiabilidad es el resultado o el efecto de nuestro carácter en otras personas.
Cuando cumplimos con lo que decimos, hacemos lo que decimos que vamos a hacer, nuestro pensamiento, emociones y decisiones no cambian conforme a las circunstancias, y por supuesto somos buenas personas (de acuerdo a lo que la Palabra de Dios define como bueno, no a los criterios cambiantes del mundo) es que somos confiables.
Lo contrario de la confiabilidad es el doble ánimo (veletas), la inconstancia (llamarada de tusas), la inconsistencia (hoy una cosa y mañana otra)
La confiabilidad se relaciona y apoya con la integridad, la honestidad, la fidelidad y la lealtad.
La confiabilidad es el fruto externo, visible, manifiesto, de la integridad (lo interno, el corazón). Cuando desarrollamos la integridad, surge la confiabilidad.



Responsabilidad.



Introducción.
Prov 25:13: las personas responsables son agradables, son refrescantes, para todos los demás.


Definición.
Ser responsable es entregar cuentas y/o ser confiable, "responder."
Responder a lo que se le ha encomendado y/o confiado.
Responder a aquello que ha asumido que hará y será.
Una persona responsable es en la que se puede confiar.


Responsabilidad y confiabilidad.

Un empleado de confianza es una persona responsable.
Esta clase de personas tienen una motivación diferente a la persona promedio.
Tienen dos factores motivadores que resaltan en su carácter, que los hacen responsables.

El primer motivador, es "la responsabilidad en si."
Las personas que son motivadas por la propia responsabilidad son personas de alta calidad que quieren que se confíe en ellas; están dispuestas a ser puestas a prueba y se levantarán como columnas en asuntos específicos.
Muchas veces estas personas no reciben ningún beneficio por ello y aún a veces su reputación se pone en duda.
Estas personas son influenciadas por cierta ética y principios por los que batallarán, sin importar que haya pérdida o falta de beneficio personal.
Esta es una motivación pura: esto constituye ética de carácter y quiere decir que la persona está manejada por sus principios.
Estos individuos son firmes, tienen una sólida constitución, bajo la cual viven , son hombres y mujeres de valor, son personas valiosas.
Se les puede poner en cualquier lugar de nuestro negocio, institución, actividad, etc.
Se puede confiar en ellos y están dispuestos a mantener a toda costa su buena reputación.
Son fuertes y saben que son diferentes, y no les importa no ser del montón, más bien, lo disfrutan, a pesar de que algunas veces ello les puede causar problemas por la mediocridad de la que por lo general viven rodeados.
Portan en ellos una naturaleza muy parecida a la de un profeta, con los ojos fijos en lo que son y en la misión que tienen.
Viven en un mundo de servicio, fiel a los otros y construyendo su nombre y su legado.

El segundo motivador, es hacer las cosas porque ellos, como personas responsables, disfrutan el "sentimiento del logro."
Esto también constituye una motivación de alta calidad y de nuevo no hay beneficios particulares obtenidos por estas personas.
Simplemente disfruta el ser responsable y le gusta ser un triunfador.
Esta persona puede hacer lo que otros dicen que no se puede, solo por el hecho de lograrlo.

Ser responsable es más que hacer un compromiso.
Es un verdadero llamado de la convicción basada en los valores.
Es un deseo, o una fuerza interior que los mantiene responsables ante ellos mismos.
Hacen las cosas por el bien que implica hacerlas o por el placer de verlas hechas.
Esto los hace verdaderos servidores.

Jesús fue un verdadero servidor.
No tenía nada que ganar para Si mismo.
Entregó Su reputación a cambio de construir Su nombre.
Fue humillado y rechazado para ganar nuestra confianza.
Estaba motivado pura y verdaderamente desde su interior.
Él vio lo que éramos y tomó la responsabilidad de asegurarse que tuviéramos la oportunidad de ser lo que podíamos llegar a ser.
Le costó mucho, pero se ganó el nombre más grandioso de toda la historia de la humanidad y también del mundo que vendría.
Estaba motivado realmente desde su interior.
El Padre lo mandó en una misión, porque Él sabía que Jesús era responsable y podía confiar en Él: sabía que haría exactamente lo que se le había dicho que necesitaba hacer y hablaría exactamente lo que se le había dicho que hablara.




07 Dic 2009
Referencia: Confiabilidad.