Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

La adoración: el único estilo de vida aceptable delante de Dios.




Introducción.
1 Cro 12:32. Necesitamos ser entendidos en los tiempos, principalmente en estos tiempos en que la venida de Cristo está pronto.
Jesús vienes por su Iglesia, pero una iglesia con calidades específicas, según Efe 5:27: una iglesia gloriosa (llena del carácter. de Dios), que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha.
Eso implica que, si queremos partir con Cristo cuando El venga por Su Iglesia, o queremos vivir en Su presencia, cercanos a El, necesitamos ser esa iglesia gloriosa, sin mancha, sin arruga, santa.
Ello principalmente a la luz de la revelación que JESÚS nos ha dado sobre la iglesia que prevalecerá cerca de los últimos tiempos:
Una iglesia desapasionada (la iglesia de Efeso, Apo 2:4)
Una iglesia con recursos, prestigio y exitosa a los ojos del mundo, pero despreciable delante de Dios (la Iglesia de Laodicea), una iglesia tibia (desapasionada, no enamorada, no apasionada por El, Apo 3:14-22).
Hoy, muchas personas que asisten a las iglesias cristianas van a ellas buscando que pueden “sacar” de Dios, pero no buscándolo a El. Están buscando las añadiduras, no al Dios que las da. Están buscando las manos de Dios pero no Su corazón.
Necesitamos examinarnos a nosotros mismos, nuestro corazón, para no solo hacer lo correcto sino por el motivo correcto, porque en última instancia, esto es lo que busca Dios, y lo que mueve el favor de Dios hacia nosotros, y principalmente, lo que nos abre las puertas del cielo (Mat 7:21-23).
No fuimos creados para ser prósperos, ni para ser exitosos, ni para pasarla bien en este mundo, aunque de hecho ello nos puede llegar, Mat 6:33, fuimos creados, antes que nada, para vivir vidas agradables delante de Dios, vidas conformadas a Su voluntad (Col 3:22-24, Mat 6:33).



Creados para adorar a Dios.
Jn 4:23. Fuimos creados para ser adoradores, no exitosos, prósperos ni felices.
Efe 2:10. Fuimos creados para hacer buenas obras –conforme a la voluntad de Dios, no la nuestra, Mat 7:21-23--, que El preparó desde antes para que nosotros las realizáramos.
Hch 17:26-27. Fuímos creados para buscarlo a El, no sus bendiciones.
Por lo tanto, nuestra prioridad debería ser, en todo momento, vivir una clase de vida que le agrade a Dios y se caracterice por una rendición total a hacer Su voluntad, a obedecerle, a vivir para El en todo sentido.
Cuando ello sucede, todas las cosas –éxito, prosperidad, felicidad, seguridad—nos van a llegar por añadidura (Mat 6:33, 3 Jn 2, Sal 1.2-3, Jos 1:8). No tendremos que buscarlas, nos vendrán, nos alcanzarán.
Necesitamos reenfocar la orientación, la prioridad, el objetivo principal, de nuestras vidas: hacer Su voluntad, obedecerle, agradarle en todo lo que hagamos, hacerlo todo –trabajo, familia, estudios, relaciones, etc.- para que El sea alabado por Su influencia en nuestras vidas (Mat 5:16). Y ello implica un estilo de vida de adoración constante a El.


La adoración: más que música y cantos.
Ante ello, necesitamos también comprender y redefinir lo que es la verdadera adoración. La adoración no es un canto, ni música, ni algo momentáneo, como la gran mayoría de personas la entiende.
La adoración es un estilo de vida total, en todos los aspectos, en todo tiempo, en todo lugar, acorde con lo que Dios nos ha enseñado y requiere en Su Palabra y nos dirige por Su Espíritu. La adoración es un estilo de vida que abarca todos los aspectos de la persona:
1 Tes 5:23: Dios quiere santificarnos en todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) y en todas nuestras actividades (Mat 5:13-16).
Hch 2:41-47. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados (vida espiritual); y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles (vida espiritual y mental), en la comunión unos con otros (relaciones), en el partimiento del pan (vida física) y en en las oraciones (vida espiritual)…. Todos los que habían creído estaban juntos (relaciones), y tenían en común todas las cosas (finanzas); y vendían sus propiedades y sus bienes (finanzas), y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo (vida espiritual), y partiendo el pan en las casas (vida física), comían juntos con alegría y sencillez de corazón (carácter), alabando a Dios (vida espiritual), y teniendo favor con todo el pueblo (vida social). Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos (vida espiritual).
Hch 17:28. en él vivimos, y nos movemos, y somos. Un cristianismo que no impacta ni transforma nuestra vida total, al final, no es cristianismo en absoluto.


Adorar es:
Amar a Dios sobre todas las cosas y con todo nuestro ser: corazón, alma, mente, fuerzas (Mat 22.37-38, Mar 12:30, Luc 10:27).
Agradarlo en todo lo que hagamos en cualquier lugar y en cualquier tiempo (Col 3:22-24).
Buscarlo a El, Su persona, Su corazón, Su pensamiento, Su dirección (Sal 105:4-5) en todo tiempo y en todo lugar. (1 Tim 2:8, 2 Cor 2:14, 1 Ped 1.17, Efe 6:18).
Honrarlo a El no solo de palabra sino en todo lo que hacemos, obedeciéndolo en todo (Sal 113:3, Jn 14:21- Jn 14:23-24).
Transformarnos en nuestros pensamientos y en nuestra forma de vivir (Rom 12:1-2), sin importar el precio que haya que pagar por ello (Mat 16:24, Mar 8:34, Luc 9:23).
Adorar es involucrarse, formar parte activa, de una congregación local (Hch 2:41, 1 Cor 12:18).
Adorar es servir a otros (Mar 12:42-45, 1 Cor 12:28, 1 Cor 12:4-11).
Adorar es Discipulado, formación del carácter, perseverancia, crecimiento, madurez (Hch 2:42, Heb 5:12).
Adorar es Evangelismo (Mat 28:18-20, Mar 16:15).
Y haciéndolo de corazón, voluntariamente (Isa 29.13).


Conclusión.
Dios es Dios y El es quién manda y determina las condiciones que nosotros tenemos que cumplir para ser la novia, la esposa del Cordero y vivir con El en la eternidad, y esas condiciones no cambian (Num 23.19).
Un novio no se casa con una novia que no esté apasionada por El, enamorada de El, y Cristo no es la excepción. Según nos enseña en Apo 2 y 3, El viene por una iglesia apasionada, enamorada, ardiente por El. ¿Nuestro corazón está ardiente, enamorado, anhelante de El, o de sus bendiciones?
Si bien la salvación es gratuita (no podemos pagarla de ninguna manera), la santificación sin la cual nadie verá al Señor (Heb 12.14) es una tarea conjunta entre el Espíritu de Dios y nosotros, en la cual nosotros necesitamos hacer nuestra parte, viviendo vidas conforme a Sus enseñanzas y dirección. La adoración, el estilo de vida cristiano es nuestra responsabilidad (Jn 4:23).
La salvación es por gracia, pero la salvación se manifiesta por las obras resultantes de la fe. La fe sin obras, sin evidencias de una vida crecientemente transformada, no es fe en lo absoluto (Sant 2:14-26).
La evidencia de nuestra fe no es el éxito, ni el bienestar económico, ni la felicidad. La evidencia de nuestra fe es una vida de adoración, de consagración, de total enamoramiento y pasión por Cristo.

07 Jul 2010
Referencia: Adoración.