Estudio Bíblico

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Ministerio Reyes y Sacerdotes - Guatemala

Pilares del matrimonio: confianza y compromiso.



Recordemos: Los cuatro pilares del matrimonio.
Amor y perdón.
Visión y entendimiento (principios de la Palabra de Dios).
Respeto y honra.
Confianza (creer en la otra persona) y compromiso (para toda la vida).



Confianza.
Esperanza firme que se tiene en una persona.
Fe, tranquilidad, seguridad, en otra persona.
Dar esperanza al otro de que conseguirá lo que desea.
Creer en la otra persona (Heb 11.1).
La certeza del cumplimiento de lo que esperamos de ella.
La convicción de que lo logrará aún cuando no lo vemos
Y todo ello, siempre, independientemente de las circunstancias, de lo difícil que parezca, etc.
o De lo bueno o de lo malo.
o De los aciertos y de los desaciertos.
o De los éxitos y de los fracasos.
La base para confiar en otros, es la confianza que Dios nos tuvo y nos tiene, para haber pagado por nosotros el precio de la Sangre de Cristo en la cruz, para que fuéramos salvos, y aún ahora, confiar en nosotros como sus ministros, a pesar de que no somos perfectos (y estamos muy lejos de serlo).
El nos llama santos, justos, más que vencedores, etc.



Compromiso: El matrimonio es un pacto.

DIOS es un Dios de pactos: Noé, Abraham, Moisés, David, Jesús.
El contrato es un documento legal en el cual ambas partes asumen una responsabilidad limitada, muchas veces condicionada por el cumplimiento de la otra parte o partes a sus responsabilidades.
Por el contrario, el pacto implica una responsabilidad sin límites e incondicional de las partes involucradas. El pacto siempre es un acuerdo mutuo entre dos o más socios que los vincula y obliga a una reciprocidad de beneficios y obligaciones.

El matrimonio, según la Palabra de Dios, es un pacto que hacemos un hombre y una mujer mutuamente y con Dios (Prov 2:17, Mal 2:14-16, Mat 19:3-9).
El pacto implica una lealtad permanente (Exo 31:16-17, Jue 2:1).
En el caso del matrimonio, por cuanto Mat 19:3-9 nos instruye para que lo que Dios juntó, no lo separe el hombre, ello implica que el pacto matrimonial es un pacto hasta la muerte, en el cual la vida compartida viene a ser ahora la prioridad.
Un pacto multiplica nuestras habilidades, capacidades y fuerzas, por cuanto la otra parte en el pacto se convierte en nuestro “aliado”, alguien que está por nosotros y no contra nosotros (Ecle 4:9-12).
En la relación basada en un pacto, cuando uno de los compañeros demanda alguna cosa del otro, aquel que demanda tiene que estar dispuesto a dar la misma cosa a cambio.
 Abraham estuvo dispuesto a entregar a Dios a Isaac.
 Dios, entregó a Jesucristo por la descendencia de Abraham.

El matrimonio es un pacto entre dos personas que delante de Dios se hacen promesas mutuas y establecen términos:
Unirse hasta que la muerte los separe.
Permanecer unidos en tiempos de bienestar y de mal, de salud y de enfermedad.
En él se decidió morir a la vida individual e independiente y hacer feliz a la pareja.
Todas esas promesas y términos se sellaron con un juramento que también se hizo delante de Dios, y Ecle 5:4 dice al respecto de los juramentos
“Cuando a Dios haces promesas no tardes en cumplirlas; porque El no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes”.

Al momento del matrimonio nace una vida (ya no somos dos, somos uno).:
Tiene que ser nutrida y alimentada para que madure.
Necesitamos honrar y estimar las necesidades de nuestro compañero.

La división en los matrimonios es una causa del pecado de Adán y Eva:
Se cubrieron el uno del otro (Gen 3:7); ya no eran transparentes entre sí. Esto sucede cuando los miembros de la pareja se protegen a si mismos y se esconden el uno del otro.
Se escondieron de Dios (Gen 3:8): temieron a Dios y ya no lo vieron como parte de su matrimonio.
Se confundieron en cuanto a quién era su enemigo (Gen 3:12); se culparon el uno al otro. Esto sucede cuando se piensa que el problema es el cónyuge.
Justificaron su pecado y perpetuaron el problema (Gen 3:12); no reconocieron su culpa en el pecado; lo justificaron en vez de arrepentirse.

En consecuencia:
El matrimonio es un pacto que debiera durar mientras que las dos personas que lo contrajeron vivan.
El plan de Dios es la permanencia del matrimonio, no su disolución (ello sucede por la dureza del corazón, lo que es igual a decir que es por egoísmo, incapacidad de renunciar a nosotros, orgullo, o cualquier cosa similar –obras de la carne—).
En el matrimonio, nuestras promesas debemos cumplirlas a pesar de que la otra persona no cumpla las suyas.
Si nuestra pareja o nosotros no cumplimos nuestra parte, Dios se va a encargar; estamos fallándole a Dios porque lo juramos ante El.
Si cumplimos nuestra parte y nuestra pareja no, Dios se va a encargar de bendecirnos por nuestra fidelidad; Dios va a derramar sobre nosotros sus bendiciones, supliendo El personalmente las necesidades que nuestra pareja no cumple.

14 Jul 2010